Juan Pablo II y la Divina Misericordia

6. ¿Se conocieron Juan Pablo II y Santa Faustina?

Los primeros recuerdos escritos de Juan Pablo II con respecto a la figura de Santa Faustina datan de sus años de trabajo en la planta de productos químicos de Solvay, entre 1942 y 1944. El Papa recuerda en primera persona que “cuando durante la guerra trabajaba como obrero en la fábrica de Solvay, cerca de Lagiewniki, recuerdo haberme detenido muchas veces ante la tumba de sor Faustina, que aún no era beata”11.

El siguiente testimonio cronológico del Papa con respecto a Santa Faustina data de 1965, cuando Karol Wojtyła fue elevado a la sede arzobispal de Cracovia. Como cabeza de la diócesis en la que la religiosa había fallecido, mandó iniciar el proceso informativo diocesano de sor Faustina. Según sus propias palabras, “convertido en Arzobispo, confié al profesor don Ignacy Rózycki el examen de sus escritos. Primero se excusaba. Al fin aceptó y estudió a fondo los documentos disponibles. Luego dijo: es una mística maravillosa”12.

Como resultado del proceso diocesano, el Arzobispo Wojtyła pudo alcanzar un profundo conocimiento de los escritos de sor Faustina, y podemos decir que esta experiencia le convirtió en su principal propagador. De hecho, a inicios de 1978, el entonces Cardenal Wojtyła fue quien recomendó al Vaticano revocar el veto sobre los escritos de sor Faustina. Su petición fue aceptada en abril… y pocos meses después el Obispo polaco sería elegido como sucesor de san Pedro.

 

7. ¿Hay alguna relación entre el mensaje de la Divina Misericordia y el mensaje de Fátima?

Tanto el mensaje de Fátima como el de la Divina Misericordia sucedieron entre la primera y la segunda guerra mundial, y su contenido tiene un hilo común: en Fátima la Virgen piden oraciones para aplacar la justicia de Dios y obtener su misericordia, mientras que en Cracovia el mismo Cristo pide directamente a los pecadores que se acojan a su misericordia. Más aún, en la primera se hace una referencia a Rusia como origen de ciertos males que azotarían el mundo, incluyendo de un modo muy especial Polonia; y en la segunda se hace referencia a Polonia misma como cuna de un nuevo mensaje de esperanza ante ese azote tremendo.

Por otra parte, ambas revelaciones contienen elementos proféticos que podrían tener a Juan Pablo II como vínculo común. Como es bien conocido hoy, el tercer secreto de Fátima apunta de un modo profético y misterioso al atentado al Papa. Pero también Santa Faustina recibió la revelación, de boca de Jesucristo, de que de Polonia saldrá una chispa que preparará el mundo para Mi última venida13. No obstante, el mismo Juan Pablo II, durante su Consagración del Mundo a la Divina Misericordia en Cracovia, interpretó estas palabras en referencia no a su persona, sino a la llama de la misericordia que tanto él como Santa Faustina propagaron a los cuatro vientos: “Ojalá se cumpla la firme promesa del Señor Jesús: de aquí debe salir la chispa que preparará al mundo para su última venida. Es preciso encender esta chispa de la gracia de Dios. Es preciso transmitir al mundo este fuego de la misericordia. En la misericordia de Dios el mundo encontrará la paz, y el hombre, la felicidad”14.

Notas:

1 Benedicto XVI. Discurso tras el Regina Coeli, 30 de marzo de 2008.

2 Juan Pablo II. Homilía durante la Santa Misa de consagración del Santuario de la Divina Misericordia, 17 de agosto de 2002.

3 Faustina Kowalska, Diario. Editorial de los PP. MM. de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, 1996.

4 Ibídem.

5 Ibídem.

6 Ibídem.

7 Juan Pablo II. Homilía durante la Santa Misa de consagración del Santuario de la Divina Misericordia, 17 de agosto de 2002.

8 Benedicto XVI. Discurso tras el Regina Coeli, 30 de marzo de 2008.

9 Juan Pablo II. Discurso durante la visita al Santuario de la Divina Misericordia, 7 de junio 1997.

10 Juan Pablo II. Dives in Misericordia, n.6. 1980.

11 Juan Pablo II, Levantaos, Vamos. Ed. Plaza y Janes, 2004.

12 Ibídem.

13 Faustina Kowalska, Diario. Editorial de los PP. MM. de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, 1996.

14 Juan Pablo II. Homilía durante la Santa Misa de consagración del Santuario de la Divina Misericordia, 17 de agosto de 2002.

 

 

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