La santidad cristiana

Tomado de Encuentra.com

La «tarea» de la santidad es, en el fondo, «la» tarea: dura toda la vida, abarca todas las ocupaciones.

La continuación de la parábola del hijo pródigo presenta la entrada en escena del hermano mayor:

«El hijo mayor estaba en el campo; al volver y acercarse a casa oyó la música y los cantos, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué pasaba.

Éste le dijo: ha llegado tu hermano, y tu padre ha matado el ternero cebado por haberle recobrado sano. Se indignó y no quería entrar, pero su padre salió a convencerlo.

Él replicó a su padre: mira cuántos años hace que te sirvo sin desobedecer ninguna orden tuya y nunca me has dado ni un cabrito para divertirme con mis amigos. Pero en cuanto ha venido ese hijo tuyo que devoró tu fortuna con meretrices, has hecho matar para él el ternero cebado.

Pero él le respondió: Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo; pero había que celebrado y alegrarse porque ese hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado» (Lc 15,25-32).

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