Por qué soy católico: La cuestión histórica

Tomado de Infocatolica

Al hacer esto, nos encontramos con una situación mixta: por una parte todas las culturas han creído en alguna forma de realidad espiritual, pero ninguna ha centrado su práctica religiosa en base a este Dios único y trascendente al que apuntan las razones de la filosofía. No existe ninguna comunidad que, por precarios que sean sus recursos, no haya creído indispensable elevar el espíritu a realidades superiores a las meras necesidades de supervivencia, y reservar tiempo para los actos de la religión. Si la existencia de Dios puede aparecer contenciosa, la de una realidad espiritual, en cambio, es una constante universal, parte de la experiencia de todo ser humano capaz de decir “tú y yo”.

Así nos encontramos con las más diversas manifestaciones de religiosidad, desde el animismo propio de las culturas más primitivas, hasta el colorido politeísmo de los grandes imperios, pasando por el culto a los antepasados propio de las sociedades más austeras.

Las anomalías del monoteísmo…

A pesar de que los filósofos muchas veces hablaron de este principio (Arjé, Dharma, Tao) trascendente a la realidad, y superior incluso a los dioses, no hay registros de una religión organizada en torno a esta idea, seguramente porque es muy poco lo que se puede obtener de una entidad que no responde a las oraciones, frente a los otros dioses que parecían premiar las ofrendas de sus seguidores. Lo más lejos que se llegó en este sentido fue a sectas como los pitagóricos, o los monjes budistas, pero que nunca pasaron de ser pequeños grupos de élite, similares a la masonería moderna.

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