Por qué soy católico: La cuestión filosófica Parte I

Tomado de Infocatolica

Algunos, tanto escépticos como creyentes, han respondido negativamente a esta pregunta.

Para los que están convencidos de que el conocimiento de Dios se obtiene a través de medios directos (como la revelación privada, la intuición o la íntima convicción), no vale la pena preguntarse si Dios existe. En el campo opuesto, para los que sostienen que Dios es una entidad estrictamente ficticia, como las hadas o los dioses paganos, dedicar tiempo a discurrir sobre tal categoría de seres no es más que un juego sin sentido.

A los primeros, replicamos que esas experiencias no son comunes a todos, que la mayoría de nosotros, que no podemos acceder directamente a ellas, experimentamos dudas en un momento u otro de la vida y por lo tanto nos vemos forzados a tomar otros caminos para dilucidar la pregunta de si Dios existe.

Por su parte, a los escépticos que nos llaman a no perder tiempo siquiera en la indagación, debemos responder admitiendo en primer lugar que los hombres han creído en seres que luego se han demostrado inexistentes, pero no siempre la indagación ha resultado infructuosa. Por ejemplo, por mucho tiempo se asumió que la Iliada era una obra mitológica, sin base en la realidad, hasta que se encontró y dató la ciudad de Troya en Asia Menor.

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