¿QUE ES VERDADERAMENTE AMAR AL PRÓJIMO?

“Enero” José Pedro Manglano. Pág. 49 Edic. Creo.

“Obras son amores y no buenas razones”, dice el saber popular. Y es verdad: a veces hablamos tanto del amor, y lo hacemos de un modo tan abstracto que al final, hechos un lío, no sabemos si realmente amamos o no, si somos egoístas o generosos.

Aprovecho para adjuntar una lista de veinticuatro maneras concretas de amar:

  •  Aprender los nombres de la gente que trabaja con nosotros o de los que nos cruzamos en el ascensor y tratarles luego por su nombre.
  • Estudiar los gustos ajenos y tratar de complacerles.
  • Pensar, por principio, bien de todo el mundo.
  • Tener la manía de hacer el bien, sobre todo a los que no se lo merecerían teóricamente.
  • Sonreír. Sonreír a todas horas. Con ganas o sin ellas.
  • Multiplicar el saludo, incluso a los semidesconocidos.
  • Visitar a los enfermos, sobre todo si son crónicos.
  • Prestar libros aunque te pierdan alguno. Devolverlos tú.
  • Hacer favores. Y concederlos antes de que terminen de pedírtelos.
  • Olvidar las ofensas. Y sonreír especialmente a los ofensores.
  • Aguantar a los pesados. No poner cara de vinagre escuchándolos.
  • Tratar con antipáticos. Conversar con los sordos sin ponerte nervioso.
  • Contestar, si te es posible, a todas las cartas (o correos electrónicos).
  • Entretener a los niños chiquitines. No pensar que con ello pierdes el tiempo.
  • Animar a los ancianos. No engañarles como chiquillos, pero subrayar todo lo positivo que encuentres en ellos.
  • Recordar las fechas de los santos y cumpleaños de los conocidos y amigos.
  • Hacer regalos muy pequeños, que demuestran el cariño pero no crean obligación de ser compensados con otro regalo.
  • Acudir puntualmente a las citas, aunque tengas que esperar tú.
  • Contarle a la gente las cosas buenas que alguien ha dicho de ellos.
  • Dar buenas noticias.
  • No contradecir por sistema a todos los que hablan con nosotros.
  • Exponer nuestras razones en las discusiones, pero sin tratar de aplastar.
  • Mandar con tono suave. No gritar nunca.
  • Corregir de modo que se note que te duele hacerlo.

Eso es amar, aunque lo haga sin sentir nada, con dolor de cabeza, quejándome por dentro sin ganas… Amo si lo que busco con eso es agradarle, servirle, que esté a gusto…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *