Colaboración de Isidoro Tapia
PEDRO RODRÍGUEZ MARIÑO, Sacerdote, doctor arquitecto y doctor en filosofía
Diario de Cádiz, Opinión. 21.03.2015
De paso por la plaza de Argüelles, en Cádiz, me tropecé con Santa Teresa……. Estaba abierto el templo de las Carmelitas Descalzas. Siempre lo había visto cerrado, menos a media mañana, cuando se celebra la Eucaristía, y nunca he querido molestar.
Este año jubilar del quinto centenario del nacimiento de la Santa Madre, me dijeron las monjas que abrían todos los días, de 7 a 9 de la tarde, mientras ellas rezan en su oratorio, que comunica a través de una verja con el presbiterio.
El templo estaba vacío. Sólo había sobre los bancos unas estampas con la oración del Centenario. La cabecera, presidida por el Santísimo en el sagrario sobre el altar, tiene un retablo con la imagen de Nuestra Señora del Carmen.
A la altura del presbiterio a la derecha, una vitrina protegía una imagen de Santa Teresa sencilla y piadosa, con los ojos y el rostro vueltos suavemente al cielo y la boca entreabierta. Representa a la santa, sin duda, hablando con Dios llevada de su espíritu contemplativo, ofreciendo su corazón. Se cumplirán el 28 de marzo los cinco siglos de su nacimiento, pero su talante y sus escritos nos resultan familiares.
Hay frases suyas que conoce todo el mundo. “Sólo Dios basta“. “Entre pucheros también anda Dios“. “Que no es otra cosa oración mental, a mí parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama“, y tantas otras.




