Se sabe también que el cardenal Beniamino Stella ex-nuncio apostólico en Cuba, tras su reciente viaje a la Isla declaró en una entrevista a la Radio Vaticano, que es importante para los católicos cubanos “que puedan ir, que puedan moverse, que puedan por lo tanto viajar hacia los puntos de encuentro donde el Papa se detendrá para esta visita”, lo que hace suponer que tal libertad de movimiento esté limitada.
Lo que el Vaticano ha anunciado es que el Santo Padre visitará Cuba antes del viaje a Estados Unidos, el cual está programado del 23 al 28 de septiembre próximo. Durante el mismo, en Washington canonizará al misionero español fray Junípero Serra, en Nueva York hablará ante las Naciones Unidas, y en Filadelfia participará al Encuentro Mundial de las Familias.
Este viaje además ayudará a afianzar las relaciones suspendidas en 1961 entre Washington y La Habana, que declararon su intención de acercase, con un discurso pronunciado en diciembre pasado por los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama y el de Cuba, Raúl Castro, en el cual también agradecieron la mediación de la Santa Sede en el proceso de acercamiento.
Primero fue su hermano mayor Fidel Castro, que en noviembre de 1996 encontró a Juan Pablo II. Dos años después fue el viaje apostólico del santo polaco a la isla, en donde pronunció la famosa frase: “Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”. Después de este viaje, La Habana aceptó que la Navidad pueda ser considerada día festivo y las procesiones públicas, siempre con las debidas autorizaciones. Se permitió además que ingresaran religiosas y sacerdotes a la isla.



