La Santa Sede y el Holocausto nazi

Tomado de interrogantes.net

Alfonso Aguiló

De vez en cuando se repite la acusación de que la Iglesia católica mantuvo una actitud un tanto confusa ante el exterminio de millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

Estas críticas no comenzaron hasta 1963, cuando se estrenó una obra teatral del dramaturgo alemán Rolf Hochhuth, y desde entonces han venido repitiéndose con una notable falta de documentación histórica.

La realidad, en cambio, es que las más contundentes y tempranas condenas del nazismo en aquellos años provinieron precisamente de la jerarquía católica.

Y si no fueron más contundentes aún fue por los difíciles equilibrios que hubieron de hacer para denunciar los abusos de Hitler sin poner en peligro la vida de millones de personas. Nunca dejaron de combatir y condenar los atropellos nazis. Pero tenían las manos atadas: pronto comprobaron que cuando arreciaban sus denuncias, las represalias nazis eran mucho mayores.

Un breve repaso histórico

Adolf Hitler fue nombrado Canciller alemán el 28 de enero de 1933. Su partido, el nacionalsocialista, estaba en minoría, pero

4 Comments

  1. Una verdadera lástima que este artículo no termina su desarrollo. Me gutaría haber podido leer esta opinión. pero si no censuran estos datos que les pongo aqui muchos de ustedes podran enterarse de algunos sucesos en aquella época. Pero si de aqui los censuran yo se los puse en NuevoMundo

    Como parte bien ponderable de lo que la cristiandad católica ha hecho o asumido en sus prácticas hay suficiente historia que contar. El vaticano como principal ente político y religioso de los católicos, desde sus inicios ha estado envuelto en guerras de poder y sangre. La Segunda Guerra Mundial es uno de esos ejemplos que dan testimonio de como estuvieron implicados. Solo un par de ellos para rememorar… Pués como dijera acertadamente un excelente cristiano testigo de Jehová: “si a cada perro que te ladra le das una patada, no llegaras muy lejos”

    Churchill denuncia la ‘ramería’
    En su libro de 1948 The Gathering Storm (La tempestad se forma), Winston Churchill informa que Hitler nombró a Franz von Papen ministro alemán en Viena para que “socavara o se ganara a las principales personalidades de la política austriaca”. Churchill cita estas palabras que el ministro de los Estados Unidos en Viena dijo acerca de Von Papen: “Del modo más denodado y cínico […] Papen pasó a decirme que […] se proponía usar su reputación de buen católico para ganar influencia entre austriacos como el cardenal Innitzer”.
    Después que Austria hubo capitulado y los invasores nazis habían entrado en Viena, el cardenal católico Innitzer ordenó que todas las iglesias austriacas izaran la bandera de la esvástica, tocaran las campanas y oraran por Adolf Hitler en honor de su cumpleaños.
    ¿Quién fue Von Papen? Franz von Papen, Caballero Papal, fue un canciller. Según unos historiadores Von Papen tenía la visión de un nuevo Sacro Imperio Romano, a través del Nazismo y Hitler.
    La obra histórica de William L. Shirer The Rise and Fall of the Third Reich (La subida y caída del Tercer Reich) declara de Von Papen que “ningún alemán fue más responsable que él de la subida de Hitler al poder”. En enero de 1933, Von Schleicher, ex canciller alemán, dijo de Von Papen: “Demostró ser un traidor de tal calaña que a su lado Judas Iscariote es un santo”.
    El 20 de julio de 1933 el Vaticano desplegó su interés en el poder en ascenso del nazismo cuando el cardenal Pacelli (quien después llegó a ser el papa Pío XII) firmó en Roma un concordato entre el Vaticano y la Alemania nazi. Von Papen firmó el documento como representante de Hitler, y Pacelli confirió allí a Von Papen la elevada condecoración papal de la Gran Cruz de la Orden de Pío. En su libro Satan in Top Hat (Satanás en sombrero de copa), Tibor Koeves escribe sobre esto: “El concordato fue una gran victoria para Hitler. Le dio el primer apoyo moral que había recibido del mundo, y de la fuente más ensalzada”. El concordato requería que el Vaticano dejara de apoyar al Partido Central Católico alemán, y así aprobaba el “estado totalitario” de un solo partido de Hitler. Además, su artículo 14 declaró: “El nombramiento de arzobispos, obispos y otros por el estilo se emitirá solo después que el gobernador, instalado por el Reich, se haya asegurado debidamente de que no existen dudas respecto a puntos políticos generales”. Para fines de 1933 (proclamado “Año Santo” por el papa Pío XI), el apoyo del Vaticano se había convertido en un factor importante en el empuje de Hitler hacia la dominación mundial.

    ‘ORACION BELICA’ POR EL REICH
    Con ese encabezamiento salió en la primera edición del periódico The New York Times del 7 de diciembre de 1941 el siguiente artículo:
    “Obispos católicos de Fulda piden bendición y victoria…
    La Conferencia de Obispos Católicos Alemanes
    reunida en Fulda ha recomendado que se introduzca una ‘oración bélica’ especial que ha de ser leída al principio y al final de todos los servicios divinos.
    La oración suplica a la Providencia que bendiga con victoria las armas alemanas y otorgue protección a la vida y salud de todos los soldados.
    Los obispos también dieron al clero católico la instrucción de guardar una observancia y recordar en un sermón dominical especial por lo menos una vez al mes a los soldados alemanes ‘en tierra, mar y aire’”.
    Este artículo fue retirado de ediciones posteriores del periódico. El 7 de diciembre de 1941 fue el día en que Japón, aliado de la Alemania nazi, atacó a la flota estadounidense en Pearl Harbor.

    La historia cuenta con muchos más registros. Usted mismo los puede buscar si desea.

  2. Sinceramente pienso como católico, que hay que observar bien la posición de la Iglesia en esos momentos, recordemos el contesto histórico en que se enmarca la toma del poder por parte de Adolf, Alemania se encuentra muy convulsa, devastada por la primera guerra mundial, y ven el ascenso de a Hitler como su salvación, pensemos también que quien se iba a imaginar que él era un psicótico, enfermo, con ideas racistas, clasistas, xenofobista, y con más trastornos que no vale la pena mencionar. De igual forma admito que nos equivocamos, muchos obispos alemanes compartieron con Hitler sus ideas, y las apoyaron totalmente, aún después de que la Santa Sede se declarara en contra, y por esta razón no se ha cesado de pedir perdón, son errores con los que tendremos que cargar por siempre. Resaltar también la gran labor que llevó la Iglesia salvando la vida de miles de judíos, bajo el mandato del tan vilipendiado Eugenio Pacelli, Pío XII quien aún bajo la amenaza de ser invadidos por Alemania, los apoyó. No es bueno ver solamente lo que queremos ver, los errores de la Iglesia, es verdad hemos cometidos muchos, pero
    debemos tener en cuenta que aunque tengamos la asistencia del Espíritu Santo somos seres humanos, y nos equivocamos, y por eso nunca debemos de cesar de pedir perdón, yo aquí mismo pido perdón por todos aquellos que erraron, que fuero débiles y que mancillaron el rostro de Cristo permitiendo que algo tan trágico como el holocausto haya sido también labrado por católicos.

  3. Hola no sé por qué el artículo quedó cortado, pero lo que si sé es que no iba ha hablar tan mal del papel de la Iglesia en la 2GM, tengo que decir que aunque los judíos fueron por mucho la población más afectada, muchos católicos también lo fueron, y no solamente por los nazis, muchos son los sistemas políticos que han arremetido contra la iglesia, y aunque también debo admitir que algo de razón tienen, muchos obispos alemanes estuvieron de acuerdo, y apoyaron totalmente a Hitler en su locura, por eso hemos perdido perdón, y no nos cansaremos de pedirlo, pero no solamente podemos ver lo malo.
    El pontificado de Pio XII coincidió con la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y los primeros estadios de la Guerra Fría. La Iglesia Católica fue reprimida bajo el Imperio Nazi y bajo los entonces denominados estados comunistas establecidos en el Centro y Este de Europa después de la guerra. La Iglesia Católica fue sistemáticamente reprimida por los Nazis y fue más severa en la Polonia ocupada, donde las iglesias, seminarios, monasterios y conventos fueron sistemáticamente cerrados y miles de clérigos y monjas fueron o asesinados, o hechos prisioneros o deportados. Más de sesenta millones de católicos fueron sujetos a los mandatos estalinistas desde el Río Elba en Alemania hasta Taiwán después de la Segunda Guerra Mundial. Deportaciones masivas de poblaciones católicas del Este de Europa hasta Siberia y persecuciones a la Iglesia que siguieron desde los nuevos territorios adquiridos. Durante la época de Joseph Stalin, la Iglesia experimentó las persecuciones más sistemáticas de su historia en los países orientales. Según John Cornwell, la Iglesia tuvo que enfrentar el dilema de: hacer compromisos con los regímenes para sobrevivir o resistir o enfrentar el riesgo de aniquilación. Para salvaguardar su fe, el Vaticano intentó por los dos medios en repetidas ocasiones. Unos pocos años después de la muerte de Joseph Stalin en 1953, la persecución disminuyó en grados diversos en Polonia y Yugoeslavia. En Alemania del Este y Hungría, estuvo sujeta al desarrollo de ataques, pero fue capaz de continuar algunas de sus actividades, pero a muy reducida escala. En Albania Bulgaria, Checoslovaquia y Hungría la persecución continuó hasta el punto de enfrentar la extinción. En tierras de China la Iglesia dejó de “existir” al menos públicamente, durante el pontificado de Pio XII.Tras tomar el poder en 1933, y a pesar del contrato firmado con la Iglesia prometiendo lo contrario, el gobierno Nazi de Adolfo Hitler empezó a reprimir a la Iglesia Católica como parte de una política totalitarista de eliminar fuentes de autoridad que les hacían competencia. Los nazis arrestaron a miles de miembros del Partido del Centro Católico Alemán, además de clérigos católicos y cerró institutos y escuelas católicas. A medida que el Tercer Reich se expandía, miles de más clérigos católicos fueron hechos prisioneros o asesinados y las instituciones católicas deshechas por los Nazis.El gobierno nazi clausuró las publicaciones católicas, disolvió la Liga de la Juventud Católica y miles de sacerdotes, monjas y líderes imputados con falsos cargos.
    También tenemos que mencionar al tal vez el mártir más conocido San Maximiliano Kolbe, un sacerdote católico que murió en uh campo de concentración a causa de su fe.
    Esto es sólo una muestra de lo tanto que hizo nazismo contra la Iglesia, entonces, después de esto aún seguimos creyendo que la Iglesia apoyó al Nazismo??

  4. Hola no sé por qué el artículo quedó cortado, pero lo que si sé es que no iba ha hablar tan mal del papel de la Iglesia en la 2GM, tengo que decir que aunque los judíos fueron por mucho la población más afectada, muchos católicos también lo fueron, y no solamente por los nazis, muchos son los sistemas políticos que han arremetido contra la iglesia, y aunque también debo admitir que algo de razón tienen, muchos obispos alemanes estuvieron de acuerdo, y apoyaron totalmente a Hitler en su locura, por eso hemos perdido perdón, y no nos cansaremos de pedirlo, pero no solamente podemos ver lo malo.
    El pontificado de Pio XII coincidió con la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y los primeros estadios de la Guerra Fría. La Iglesia Católica fue reprimida bajo el Imperio Nazi y bajo los entonces denominados estados comunistas establecidos en el Centro y Este de Europa después de la guerra. La Iglesia Católica fue sistemáticamente reprimida por los Nazis y fue más severa en la Polonia ocupada, donde las iglesias, seminarios, monasterios y conventos fueron sistemáticamente cerrados y miles de clérigos y monjas fueron o asesinados, o hechos prisioneros o deportados. Más de sesenta millones de católicos fueron sujetos a los mandatos estalinistas desde el Río Elba en Alemania hasta Taiwán después de la Segunda Guerra Mundial. Deportaciones masivas de poblaciones católicas del Este de Europa hasta Siberia y persecuciones a la Iglesia que siguieron desde los nuevos territorios adquiridos. Durante la época de Joseph Stalin, la Iglesia experimentó las persecuciones más sistemáticas de su historia en los países orientales. Según John Cornwell, la Iglesia tuvo que enfrentar el dilema de: hacer compromisos con los regímenes para sobrevivir o resistir o enfrentar el riesgo de aniquilación. Para salvaguardar su fe, el Vaticano intentó por los dos medios en repetidas ocasiones. Unos pocos años después de la muerte de Joseph Stalin en 1953, la persecución disminuyó en grados diversos en Polonia y Yugoeslavia. En Alemania del Este y Hungría, estuvo sujeta al desarrollo de ataques, pero fue capaz de continuar algunas de sus actividades, pero a muy reducida escala. En Albania Bulgaria, Checoslovaquia y Hungría la persecución continuó hasta el punto de enfrentar la extinción. En tierras de China la Iglesia dejó de “existir” al menos públicamente, durante el pontificado de Pio XII.Tras tomar el poder en 1933, y a pesar del contrato firmado con la Iglesia prometiendo lo contrario, el gobierno Nazi de Adolfo Hitler empezó a reprimir a la Iglesia Católica como parte de una política totalitarista de eliminar fuentes de autoridad que les hacían competencia. Los nazis arrestaron a miles de miembros del Partido del Centro Católico Alemán, además de clérigos católicos y cerró institutos y escuelas católicas. A medida que el Tercer Reich se expandía, miles de más clérigos católicos fueron hechos prisioneros o asesinados y las instituciones católicas deshechas por los Nazis.El gobierno nazi clausuró las publicaciones católicas, disolvió la Liga de la Juventud Católica y miles de sacerdotes, monjas y líderes imputados con falsos cargos.
    También tenemos que mencionar al tal vez el mártir más conocido San Maximiliano Kolbe, un sacerdote católico que murió en uh campo de concentración a causa de su fe.
    Esto es sólo una muestra de lo tanto que hizo nazismo contra la Iglesia, entonces, después de esto aún seguimos creyendo que la Iglesia apoyó al Nazismo??
    Si quieres profundizar más puedes ir a este enlace.
    https://es.wikipedia.org/wiki/Persecuciones_a_la_Iglesia_Cat%C3%B3lica_en_la_Segunda_Guerra_Mundial_y_a_P%C3%ADo_XII

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