10 maneras simples de practicar el ayuno en nuestra vida diaria

Tomado de Pildorasdefe.net

El propósito del ayuno es agradar a Dios, convertir nuestros corazones y además pedir por la conversión de otros ¿Te animas a practicarlo?

Jesús dijo: “si ustedes no renuncian a sus caminos, perecerán” (Lc 13,3). Durante la primera predicación de Su ministerio público Jesús nos exhortó a la conversión: “el Reino de Dios está cerca. Cambien sus caminos y crean en la Buena Nueva” (Mc 1,15).

La iglesia que es el Cuerpo Místico de Cristo nos ofrece generosamente cada año un tiempo de gracia que tiene como propósito la conversión. Estos son los 40 días de Cuaresma.

Los israelitas pasaron 40 días en el desierto; Moisés ayunó 40 días en la Montaña; Jesús pasó 40 días en el desierto ayunando.

La Iglesia nos anima en este tiempo de Cuaresma a sumergirnos en el receso de nuestros corazones y a rogar por la conversión de los mismos. Esta conversión puede hacerse realidad emprendiendo tres prácticas tradicionales: oración, limosna y ayuno. (Mt 6,1-18)

En la oración levantamos nuestras mentes a Dios; en la limosna salimos a encontrarnos con las necesidades de nuestros hermanos y hermanas que están sufriendo; en el ayuno revisamos profundamente en nuestros corazones y le rogamos al Señor la gracia de renunciar a nuestro apego el pecado.

Siendo este el caso, ¿cuáles pueden ser algunas maneras concretas en las que podemos practicar el ayuno? Una nota importante es la siguiente: el ayuno no es una dieta meramente, con el simple deseo de perder unas libras extras. Más bien, el propósito del ayuno es agradar a Dios, convertir nuestros corazones y además pedir por la conversión de otros.

En otras palabras, el ayuno debe tener una intención horizontal o supernatural.

10 maneras específicas en las que podemos ayunar

1.- Come menos y recibe más la Santa Eucaristía.

Por medio de esta práctica le damos más importancia a nuestra vida espiritual y a la salvación de nuestras almas. Jesús dijo:

“Trabajen, no por el alimento de un día, sino por el Alimento que permanece y da vida eterna. Éste se lo dará el Hijo del Hombre; Él ha sido marcado con el sello del Padre” (Jn 6,27 – discurso sobre el Pan de la Vida)

2.- Controla tu lengua.

El apóstol Santiago nos dice: “Debemos ser lentos para hablar y prontos para escuchar”. Lee el capítulo tres de Santiago – una de las mejores exhortaciones en el mundo a trabajar para controlar nuestra lengua.

3.- Momentos heroicos.

El fundador del Opus Dei ha acuñado la frase “El Momento Heroico”. Con esto San José María afirma que tan pronto como escuchemos la alarma del reloj deberíamos saltar de nuestra cama, orar y comenzar nuestro día.

El demonio de la pereza nos empuja a presionar el botón de “pausa” en la alarma. Yo no creo que el botón “pausa” exista en el vocabulario o en la práctica de los santos. ¿qué piensas tú?

4.- Controla esos ojos vagos.

Los ojos son el espejo del alma. El santo rey David cayó de pecado en pecado hasta llegar a cometer un homicidio por la simple razón de dejar que sus ojos vagaran. Sus ojos vagaron y se fijaron en una mujer casada – Betsabé.

Pensamientos adúlteros llevaron al adulterio físico, a la negación de su pecado y eventualmente a matar a un hombre inocente – el esposo de Betsabe. (2 Samuel 11-12) Tratemos de vivir la Bienaventuranza:

“Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios” (Mt 5,8)

5.- Puntualidad.

Jesús dice “Ya que has sido fiel en lo poco, yo te confiaré mucho mas” (Mt 25,23). El ser puntuales y estar siempre a tiempo es un signo de orden, respeto por los demás y es un medio para completar las tareas en forma y tiempo

6.- Escucha a los demás

Es siempre muy fácil interrumpir a los demás cuando están hablando y tratar de imponer nuestras ideas incluso antes que la persona haya terminado su idea.

La caridad, que significa amor por Dios y por los demás, nos enseña a respetar a los demás y a permitirles hablar sin interrumpir y sin imponer nuestras ideas.

El escuchar a los demás es también un acto de humildad – poniendo a los otros antes que a nosotros mismos. Jesús dame un corazón paciente y humilde como el Tuyo (Mt 11,28-30; Jesús describe Su corazón como paciente y humilde)

7.- Sé más agradecido y menos quejumbroso

Jamás dejes que pase un día en el que no le agradezcas a Dios. Nosotros deberíamos agradecerle constantemente a Dios. Más aún, deberíamos hacer un hábito el frecuentemente agradecer a otros.

“Den gracias al Señor, pues Él es bueno, y Su bondad perdura para siempre” (Salmo 118,1)

8.- Sonríe, incluso cuando no necesariamente quieras hacerlo

Esto ciertamente puede ser una gran penitencia – sonreírle a alguien incluso cuando estas cansado, sufres de un fuerte dolor de cabeza o tienes un resfriado.

Ésta es una virtud heroica. Una sonrisa es algo muy pequeño, pero es contagiosa. Ciertamente una sonrisa sincera puede levantar a aquéllos que la ven, de la desolación al estado de consolación.

Uno de los signos más evidentes de ser seguidor de Jesús es la radiante sonrisa de alegría en la cara.

“Estén siempre alegres en el Señor” (Filipenses 4,4)

9.- Ora, incluso cuando no tengas ganas de hacerlo.

Muchos de nosotros desafortunadamente basamos nuestra vida espiritual en meros sentimientos que son efímeros, transitorios y pasan como el rocío que se evapora con el sol mañanero.

Nuestro mejor ejemplo es por supuesto nuestro Señor y Salvador Jesucristo en el jardín de Getsemaní (Lc 22,39-46)

Cuando Jesús estaba experimentando una agonía mortal y desolación que hicieron que grandes gotas de sangre salieran de Sus poros, Él realmente no tenía ganas de orar. A pesar de esto, Jesús oro más fervientemente.

Por lo tanto, practiquemos el ayuno y la penitencia en nuestras vidas y dispongamos un tiempo y lugar para ayunar y orar aún cuando no tengamos ganas de hacerlo. Esto es penitencia y verdadero amor por Dios. Éste es un signo de verdadera madurez en la fe

10.- Ánimo.

“Bernabé” significa en realidad “El Animador” (Hechos 4,36) Salgamos de nuestro caparazón egoísta y centrémonos más en Dios Y en ver a Jesús en los demás – en imitar al Buen samaritano (Lc 10).

Aprendamos a ser un Simón de Cirene y a ayudar a nuestros hermanos y hermanas que están cargando una cruz muy pesada. Ayudémosles a hacer el peso más liviano con palabras de ánimo, gestos motivadores y por medio de un corazón lleno de amor y compasión.Recordemos la Regla de Oro:

“Todo lo que ustedes desearían de los demás, háganlo con ellos”. (Mt 7,12)

En los momentos tormentosos en nuestra batalla terrenal, una palabra de ánimo puede ciertamente ser como un fuerte viento en las velas de un bote

Ponte en oración y lee estas 10 sugerencias sobre cómo ayunar – sobre cómo negarte a ti mismo – y selecciona al menos una o dos que puedas comenzar a practicar inmediatamente.

Que Nuestra Señora, Madre del Buen Consuelo, nos anime a negarnos a nosotros mismos y a decir “sí” al amor de Dios por medio del servicio a nuestros hermanos y hermanas con un corazón generoso (Lc 1,38 – El “Sí” de María a Dios)

 

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