Un poema especial que puedes dedicarle a la Virgen María

Tomado de Pildorasdefe.net

Virgen Santísima, Estrella de la mañana, Casa celestial, Arca de la nueva Alianza, Edén Espiritual, Escalera al Cielo, ruega por nosotros

Muchos han sido los santos que han dedicado grandes escritos a nuestra amadísima Madre la Virgen María, y grandes obras y libros se ciernen en torno a ella; pero un pequeño poema dedicado a la Virgen María ha movido algunos sentimientos en el corazón de muchos hombres santos a través de la historia.

Antes de presentarte este pequeño poema te doy a conocer que no es de mi autoría, sino de un gran Santo que sintió una gran admiración por la Virgen María. Su nombre: Juan Damasceno

¿Quien fue San Juan Damasceno?

Juan Damasceno nació de una familia muy adinerada y muy acomodada en los estatus de aquella sociedad en el siglo VII, su padre era uno de los ministros en Damasco.

Juan, por mucho tiempo, se debatió una idea en su mente y corazón: dedicarse al servicio del Señor y sabía que eso implicaba muchas renuncias y sobre todo rechazo.

¿Saben que hizo Juan Damasceno?: Juan renunció a esa vida llena de lujos, repartió sus posesiones entre los pobres para luego entrar en el monasterio de San Sabas, cerca de Jerusalén.

Se dedicó al estudio y a escribir. Juan quería hacer llegar los profundos tesoros de la fe a todo el mundo, y con el tiempo, logró convertirse en un gran defensor de la práctica de la veneración de imágenes en la Iglesia Católica

Juan Damasceno era llamado el “Orador de Oro” porque Dios le había otorgado el DON de tener una gran elocuencia. Sus discursos cautivaban a muchos y en la mayoría de las ocasiones, lograba conversiones instantáneas.

Juan fue llamado el Gran poeta de la Iglesia del Este, y entre todos sus poemas le dedicó uno a la Santísima Virgen María, con la cual ha cautivado a muchos lectores, entre ellos a mí, que me ha enamorado por completo.

Poema a la Virgen María

“Madre, Eres el Edén espiritual, más sagrado y más sublime que el anterior. En el primero habitaba el Adán de la tierra; en ti, el Señor del cielo.

El arca de Noé es la prefiguración de tu ser porque guardó en si el germen de la segunda creación.

Tú das a luz a Cristo, la salvación del mundo por la cual quedaron sepultados los pecados y apaciguadas las aguas.

Así como Jacob vió el cielo y la tierra unidos por una escalera, y los ángeles que subían y bajaban por ella, y a Aquel que es el invencible y el único fuerte, luchar con él una lucha simbólica, así tú misma has sido hecha medianera y escalera por la que Dios descendió hacia nosotros y tomó sobre si la debilidad de nuestra sustancia, abrazándola y uniéndola estrechamente a si”.

Oh Virgen Santísima, Estrella de la mañana, Casa celestial, Arca de la nueva Alianza, Edén Espiritual, Escalera al Cielo, ruega por nosotros. Amén

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *