¿Son vanas repeticiones las oraciones y rezos de los católicos?

Tomado de Pildorasdefe.net

Ya sea que oremos una oración prefabricada, o una oración espontánea, lo importante es no hacerlo mecánicamente sino con el corazón.

En muchas ocasiones cuando participo en grupos católicos ecuménicos algunos hermanos de otras Iglesias cristianas hacen cuestionamientos sobre oraciones como el rosario porque son oraciones prefabricadas o porque consisten en repetición. Utilizan el siguiente pasaje para fundamentar su objeción:

“Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan”. (Mateo 6,7-8)

El último cuestionamiento que recibí a este respecto decía exactamente:

“No entiendo porque el Señor dice en su palabra en Mateo 6,7 en adelante algo acerca de la oración y que no seamos hipócritas y que no usemos vanas repeticiones, podría usted explicarme entonces que quiso decir el Señor con esto según su gran conocimiento, gracias” 

Para contestar esta pregunta he querido hacer este breve estudio: ¿A que no se refiere Jesús con esto?

1.- No se refiere a oraciones prefabricadas.

Ante todo. Jesús no está cuestionando aquí las oraciones prefabricadas. Sería incoherente pensar eso porque los mismos Salmos son una bella colección de oraciones prefabricadas que Jesús mismo utilizaba.

Eso no quiere decir que en nuestras oraciones no jueguen un papel indispensable las oraciones espontáneas; pero sin duda las oraciones prefabricadas son un bello instrumento o auxilio a la hora de dar alabanza al Señor (leer el Salmo 145), a la hora de pedirle perdón (leer el Salmo 51), a la hora de pedir la protección del altísimo (leer los Salmos 23 y 91), etc…

El mismo Jesús luego nos enseñó una oración que sería repetida miles de veces por los cristianos y constancia histórica hay ya en la Didaché datada aproximadamente en los años 65-80 d.C. de que la Iglesia primitiva enseñaba la oración del Padrenuestro a los catecúmenos.

2.- No se refiere a las repeticiones.

Tampoco se refiere a las oraciones que se basan en repeticiones, ya que el mismo Jesús oró repitiendo las mismas palabras cuando estaba en el huerto de Getsemaní:

“Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados. Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras”. (Mateo 25,43-44)

Ahora, el hecho de que Jesús repitiera las mismas palabras tres veces ¿Hace su oración vana?

Los mismos ángeles en el cielo repiten día y noche las mismas palabras de alabanza a Dios, y nadie puede acusarles de que su repetición es “vana” o “inútil”

“Unos serafines estaban de pie por encima de él. Cada uno tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, y con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. Y uno gritaba hacia el otro: «¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria»” (Isaías 6,2-3)

“Cada uno de los cuatro Seres Vivientes tenía seis alas y estaba lleno de ojos por dentro y por fuera. Y repetían sin cesar, día y noche: «Santo, santo, santo es el Señor Dios, el Todopoderoso, el que era, el que es y el que viene»” (Apocalipsis 4,8)

Basta imaginar a uno de estos hermanos al llegar al cielo interrumpir la alabanza alegando que están repitiendo…

En el mismo capítulo de Daniel 3,5-90, vemos el famoso Cántico de los tres niños, el cual está lleno de repeticiones, lo mismo el Salmo 136 tiene 25 versículos y en cada uno hay una oración que dice:

“Por qué es eterna su misericordia”.

El mismo Salmo 150 que tiene solamente 5 versículos tenemos “Alabad al Señor” o “Alabadle” repitiendose 11 veces.

¿No era suficiente en los casos anteriores decirlo una sola vez?, pues al Espíritu Santo le pareció que no, lo mismo a los ángeles en los cielos no les basta con decir una sola vez “Santo, Santo, Santo”, sino que por el contrario, alaban al Señor con repeticiones.

¿A que SÍ se refiere Jesús con esto?

Pues Jesús se refiere a las repeticiones “vanas”, como las de los “gentiles” por eso hace la aclaración.

Según la Real Academia Española el significado de vano es:

Vano (del lat. vanus):

1. Falto de realidad, sustancia o entidad.
2. Huevo, vacío o falto de solidez.
3. Dícese de algunos frutos de cáscara cuando su semilla o sustancia interior está seca o podrida.
4. Inútil, infructuoso, sin efecto.
5. Arrogante, presuntuoso, envanecido.
6. Irreverentemente, por ejemplo, tomo el nombre del Señor en vano.

Las oraciones católicas bajo este significado no pueden ser catalogadas de vanas ya que están completamente basadas en la Palabra de Dios. Llamarlas vanas sería igual a llamar vano a la palabra de Dios.

Cuando Jesús se refiere a los gentiles se refiere a:

Gentiles – Paganos:

1. Uno que se adhiere a la religión de personas o nación que no reconoce al DIOS del Judaísmo, Cristiandad, o Islam.
2. Los no convertidos.
3. Uno que se le considera no religioso, no civilizado, o sin iluminación.

Los gentiles y paganos veían la oración como una especie de fórmulas mágicas que al repetirlas mecánicamente lograban sus objetivos.

Los sacerdotes de Baal por ejemplo, aparecen en el Antiguo Testamento demostrando prácticas interminables patológicas en la oración (1 Reyes 18,26).

Igualmente aparecen listas de epítetos en los himnos babilónicos y fórmulas de encantamiento en los papiros mágicos de la edad helenística.

Los dioses romanos tenían sus carmina, en los que no se omitía detalle y en los que se ponían todos los títulos y requisitos preventivos para que no fallase la petición. Era una especie de “magia” o una “mecanización” de la piedad.

Conclusión

Se deduce que lo que hace Jesús es poner de relieve el componente de la verdadera oración cristiana, que exige como condición imprescindible la sinceridad y sencillez, mientras censura el modo de orar de los gentiles, quienes pensaban que serían escuchados por su mucho hablar, pretendiendo recitar unas fórmulas largas o calculadas, como si ellas tuviesen una eficacia mágica ante Dios.

Ya sea que oremos una oración prefabricada, o una oración espontánea, lo importante es no hacerlo mecánicamente sino con el corazón. Quienes oran de esta manera pero no lo hacen con sinceridad se hacen dignos del reproche que Jesús hizo a los fariseos:

“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”. (Mateo 15,8)

 

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