Dios existe aunque usted no lo crea parte 3

Tercera Parte.

Por P. Juan Rivas Tomado de: padrejuanrivas.com

Parece que no solo la gente común sino los mismos científicos no entienden el limite de la ciencia porque no hace mucho leí que un médico había descubierto cuanto pesa el alma.

Sobrenatural no es algo inexplicable sino algo que esta por encima de la naturaleza. Que hay inmundo que no corresponde a la materia es muy fácil saberlo. Pues todos vemos en la creación una escala ascendente, hay un reino mineral o después esta le reino vegetal más adelante esta el reino animal y el hombre es a la vez animal y espiritual porque tiene conciencia, puede pesar y razonar, por tanto debe haber un reino donde todo es y solamente espiritual. Por ejemplo, es algo así como cuando ves una carretera en una montaña y ves hasta un limite. Ves que la carretera va subiendo pero no ves hasta donde llega pero no porque la carreteara desaparezca en una curva y no vea lo demás voy a deducir que lo que no veo no existe. Porque por lo que veo deduzco lo que no veo.

La ciencia ha limitado deliberadamente su propio campo al declarar que su objeto es solamente lo que se puede medir y pesar. Lo que no afecta sus balanzas o estetoscopios no le interesa. Y esto deja fuera lo mejor de la vida: la belleza, el amor , la verdad trascendental, la muerte, el destino eterno.

Hoy comienza el tiempo litúrgico del adviento

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Conforme al uso actual [1910], el Adviento es un tiempo litúrgico que comienza en el Domingo más cercano a la fiesta de San Andrés Apóstol (30 de Noviembre) y abarca cuatro Domingos. El primer Domingo puede adelantarse hasta el 27 de Noviembre, y entonces el Adviento tiene veintiocho días, o retrasarse hasta el 3 de Diciembre, teniendo solo veintiún días.

Con el Adviento comienza el año eclesiástico en las Iglesias occidentales. Durante este tiempo los creyentes son exhortados  a prepararse dignamente a celebrar el aniversario de la venida del Señor al mundo como la encarnación del Dios de amor, de manera que sus almas sean moradas adecuadas al Redentor que viene a través de la Sagrada Comunión y de la gracia, y en consecuencia estén preparadas para su venida final como juez, en la muerte y en el fin del mundo.

 Simbolismo

La Iglesia prepara la Liturgia en este tiempo para lograr este fin. En la oración oficial, el Breviario, en el Invitatorio de Maitines, llama a sus ministros a adorar “al Rey que viene, al Señor que se acerca”, “al Señor que está cerca”, ” al que mañana contemplaréis su gloria”. Como Primera Lectura del Oficio de Lectura introduce capítulos del profeta Isaías, que hablan en términos hirientes de la ingratitud de la casa de Israel, el hijo escogido que ha abandonado y olvidado a su Padre; que anuncian al Varón de Dolores herido por los pecados de su pueblo; que describen fielmente la pasión y muerte del Redentor que viene y su gloria final; que anuncian la congregación de los Gentiles en torno al Monte Santo. La Segunda Lectura del Oficio de Lectura en tres Domingos están tomadas de la octava homilía del Papa San León (440-461) sobre el ayuno y la limosna como preparación para la venida del Señor, y en uno de los Domingos (el segundo) del comentario de San Jerónimo sobre Isaías 11:1, cuyo texto él interpreta referido a Santa María Virgen como “el renuevo del tronco de Jesé”. En los himnos del tiempo encontramos alabanzas a la venida de Cristo como Redentor, el Creador del universo, combinados con súplicas al juez del mundo que viene para protegernos del enemigo. Similares ideas son expresadas los últimos siete días anteriores a la Vigilia de Navidad en las antífonas del Magnificat . En ellas, la Iglesia pide a la Sabiduría Divina que nos muestre el camino de la salvación; a la Llave de David que nos libre de la cautividad; al Sol que nace de lo alto que venga a iluminar nuestras tinieblas y sombras de muerte, etc. En las Misas es mostrada la intención de la Iglesia en la elección de las Epístolas y Evangelios. En las Epístolas se exhorta al creyente para que, dada la cercanía del Redentor , deje las actividades de las tinieblas y se pertreche con las armas de la luz; que se conduzca como en pleno día, con dignidad, y vestido del Señor Jesucristo; muestra como las naciones son llamadas a alabar el nombre del Señor; invita a estar alegres en la cercanía del Señor, de manera que la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodie los corazones y pensamientos en Cristo Jesús; exhorta a no juzgar, a dejar que venga el Señor, que manifestará los secretos escondidos en los corazones. En los Evangelios la Iglesia habla del Señor que viene en su gloria; de Aquel en el que, y a través del que, las profecías son cumplidas; del Guía Eterno en medio de los Judíos; de la voz en el desierto, “Preparad el camino del Señor”. La Iglesia en su Liturgia nos devuelve en espíritu al tiempo anterior a la encarnación del Hijo de Dios, como si aún no hubiera tenido lugar. El Cardinal Wiseman ha dicho:

Estamos no sólo exhortados a sacar provecho del bendito acontecimiento, sino a suspirar diariamente como nuestros antiguos Padres, “Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad al Justo: ábrase la tierra y brote la salvación.” Las Colectas en tres de los cuatro Domingos de este tiempo empiezan con las palabras, “Señor, muestra tu poder y ven” – como si el temor a nuestras iniquidades previniera su nacimiento.

Dios existe aunque usted no lo crea parte 2

Segunda Parte.

Por P. Juan Rivas Tomado de: padrejuanrivas.com

Los iluminista volterianos del siglo XVII argumentaban que la creencia en Dios era un subterfugio de los ignorantes para explicar lo que temían o ignoraban y que con la ciencia el hombre había llegado a un nivel intelectual, a un grado de iluminismo y conocimiento que ya no necesitaba el mito de Dios para explicar lo que teme o ignora. Pero la verdadera historia es otra, ciertamente los conocimientos científicos de la antigüedad era más limitados. Si embargo las obras que se levantaron en la edad media, las catedrales, las enormes cúpulas. El mismo Vaticano con su enorme edificio son aun hoy admiración de los más grandes arquitectos e ingenieros. Pero además la inteligencia no se mide por la cantidad de conocimientos enlatados en el cerebro sino con por la capacidad de discernir la verdad el error y de aplicar los conocimientos para resolver los problemas de la vida. Y en esto los hombres de la edad media, el hombre religioso era más equilibrado, tenían menos neurosis, sicosis. Había hospitales pero no manicomios. Los manicomios son un fenómeno del siglo XIX y XX. Los cuales es una manifestación de que hombre ha perdido la orientación fundamental de no saber como orientar su vida. El hombre moderno sabe manejar máquinas y aparatos muy sofisticados pero no tiene control sobre si mismo.

Dios existe aunque usted no lo crea …

Primera Parte.

Por P. Juan Rivas Tomado de: padrejuanrivas.com

Todas las personas cultas cuyo mundo es algo más que el griterío del Internet sabrán quien es Yuri Gagarin. El primer astronauta ruso que subió al espacio y a su regreso lo entrevistaron los periodistas y le preguntaron cual había sido su impresión de su primer viaje al espacio. El contesto, “subí al cielo y no vi a Dios”. Curiosamente Neil Armstrong cuando su módulo espacial aterrizo en la luna leyó estas palabras de la Biblia: En el principio Dios creo el cielo y la tierra”.

La Iglesia Católica no cree en el deísmo, que todo lo que sucede en el mundo se lo atribuye a Dios negando las causas naturales. Tampoco en el ateísmo que rechaza las sobrenaturales.

El Pagano vive como si Dios no existiera.
El ateo rechaza a Dios.
El agnóstico es una persona que cree en la incapacidad de la razón para trascender fuera de lo que aparece ante nuestros ojos. Limita la capacidad de su inteligencia puede verificar en un laboratorio. Por eso la Biblia no llama al que niega a Dios Ateo si no necio.

Catequesis del Papa Francisco sobre el Cielo

papa fcoVATICANO, 26 Nov. 14 / 11:13 am (ACI) .- Durante la Audiencia General de este miércoles, el Papa Francisco hizo una reflexión sobre lo que es el Cielo, el destino final después de la muerte hacia el cual camina toda la Iglesia.

A continuación, el texto completo gracias a la traducción de Radio Vaticana:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Un poco feo el día, pero ustedes son valientes. ¡Felicitaciones! Esperamos rezar juntos hoy.

Al presentar la Iglesia a los hombres de nuestro tiempo, el Concilio Vaticano II tenía bien presente un verdad fundamental, que no hay que olvidar jamás: la Iglesia no es una realidad estática, detenida, con fin en sí misma, sino que está continuamente en camino en la historia, hacia la meta última y maravillosa que es el Reino de los cielos, del cual la Iglesia en la tierra es el germen y el inicio.

Cuando nos dirigimos hacia este horizonte, nos damos cuenta que nuestra imaginación se detiene, revelándose apenas capaz de intuir el esplendor del misterio que domina nuestros sentidos. Y surgen espontáneas en nosotros algunas preguntas: ¿cuándo llegará este pasaje final? ¿Cómo será la nueva dimensión en la cual la Iglesia entrará? ¿Qué será entonces la humanidad? ¿Y de lo creado que nos circunda?

Pero estas preguntas no son nuevas, las habían hecho los discípulos a Jesús en aquel tiempo ¿pero cuándo sucederá esto? ¿Cuándo será el triunfo del Espíritu sobre la creación, sobre lo creado, sobre todo? Son preguntas humanas, preguntas antiguas. También nosotros hacemos estas preguntas.