Celebración Eucarística

Gestos y Símbolos de la Celebración Eucarística

Tomado de: ACIPRENSA

eucaristiaLOS COLORES

¿Por qué y para qué los diversos colores en la celebración litúrgica?

El color como uno de los elementos visuales más sencillo y eficaces, quiere ayudarnos a celebrar mejor nuestra fe. Su lenguaje simbólico nos ayuda a penetrar mejor en los misterios celebrados:
“La diversidad de colores en las vestiduras sagradas tiene como fin expresar con más eficacia, aún exteriormente tanto las características de los misterios de la fe que se celebran como el sentido progresivo de la vida cristiana a lo largo del año litúrgico.” (Misal romano – IGMR 307)

Los colores actuales de nuestra celebración:

Actualmente el Misal (IGMR) ofrece este abanico de colores en su distribución del Año Litúrgico:

a) Blanco:
Es el color privilegiado de la fiesta cristiana y el color más adecuado para celebrar:
-La Navidad y la Epifanía
-La Pascua en toda su cincuentena
-Las Fiestas de Cristo y de la Virgen, a no ser que por su cercanía al misterio de la Cruz se indique el uso del rojo. -Fiestas de ángeles y santos que no sean mártires.
-Ritual de la Unción
-Unción y el Viático

Celebración Eucarística

¿Qué se usa o necesita para la Celebración Eucarística?

Tomado de: ACIPRENSA

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albaALBA: Del latín “alba”, “blanca”.  Es el vestido que se considera básico de todos los ministros que se revisten para la celebración litúrgica, desde los acólitos hasta el presidente (Cf IGMR n.298).
Deriva de las túnicas antiguas, blancas, hasta los pies, que se perdieron en el uso civil, pero que se consideró que podían utilizarse simbólicamente en el culto, destacando con el vestido diferente de los ministros la diferencia entre la vida y la celebración.

El alba se utiliza con cíngulo a la cintura, a no ser que ya quede por sí bien adherida al cuerpo, y con ámito sobre el cuello, a no ser que ya lo haga el alba por su forma (Cf IGMR nn.81 y 298)

También tiene un sentido bautismal esta vestidura blanca.  El domingo segundo de Pascua, o sea, en la octava de Pascua, se solía deponer el “alba”, el vestido blanco que habían recibido los neófitos en su Bautismo una semana antes.  Por eso este domingo se llamó “dominica post albas”, y más tarde “dominica in albis”.

ÁMITO: En latín “amictus”, de “amicio, amicire”, rodear, envolver. Se llama así a la pieza de lienzo blanco, rectangular, a modo de pañuelo de hombros, que visten los ministros de la liturgia debajo del alba. Se ata a la cintura con unas tiras o cintas cruzadas.

A veces tiene forma de capucha, adornada o no con cruces u otros motivos, que luego sobresale por encima de los otros vestidos (alba y casulla).

Puede tener la finalidad práctica de preservar del sudor al alba. Pero sobre todo se aprecia su valor estético: cubrir más elegantemente el cuello.  Por eso se puede prescindir del ámito si ya el alba cuida de esta estética por su forma (Cf IGMR, n.81)

El Anticristo de Santa Hildegarda de Bingen

El Anticristo de Santa Hildegarda de Bingen

Tomado: Verboencarnado

anticristo-signorelli-251x300Aunque no es nuestro ámbito específico el de la Parusía o el fin de los tiempos, hemos decidido publicar aquí las siguientes líneas a raíz de diversas consultas de nuestros lectores; pero no sólo por ello: sucede que la última de las doctoras de la Iglesia, es casi desconocida en el mundo hispanohablante y, en caso de serlo, lo es parcial o tergiversadamente.

Reconocemos que, aunque no somos especialistas en el tema (simplemente devotos divulgadores de su doctrina) hemos tenido la gracia de contactarnos con quienes sí han estudiado en profundidad la vida y obra de la doctora alemana: las Profs. Azucena Fraboschi (traductora e intérprete de su pensamiento con numerosos trabajos sobre ella y fundadora y directora de un Centro de Estudios hildegardiano, el 1º de América de habla hispana) y la Prof. María Delia Buisel, de quien nos reconocemos discípulos. A sus trabajos nos remitimos(1).

Pero antes que nada digamos sólo dos palabras de qué es esto de llamar a alguien “Doctor/a de la Iglesia”; no se trata de quien ha hecho un “doctorado”, naturalmente, sino de un título que la Iglesia (el Papa o un concilio ecuménico) otorga oficialmente a ciertos santos para reconocerlos como eminentes maestros de la fe para los fieles de todos los tiempos. El título de doctor representa, además del oficio litúrgico, la recomendación de su doctrina, sobre todo en orden a la enseñanza.

En el caso de Hildegarda, fue en octubre de 2012 cuando Benedicto XVI otorgó este título tanto a ella como a san Juan de Ávila, el eminente teólogo español.

Vale recordar que, en la actualidad, 35 son los Doctores de la Iglesia, entre los cuales sólo cuatro son las mujeres que a poseer ese título: Santa Teresa de Ávila, Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Lisieux y Santa Hildegarda de Bingen.

Qué es la virtud. Tipos de virtudes

Qué es la virtud. Tipos de virtudes

Las virtudes como camino para vivir cerca de Dios y cumplir con nuestra misión aquí en la Tierra.

Tomado de: Catholic.net

vela-encendidaEl hombre fue creado por Dios para vivir eternamente en amistad con Él. Por lo tanto, el hombre está destinado a la vida eterna y debe vivir de cara a ella.
Para alcanzarla se necesita la gracia que Dios nos otorga. En otras palabras, Dios es quien da la santidad. Pero como Dios, siempre, va a respetar la libertad, alcanzar la santidad implica una respuesta de parte del hombre.
La santidad es la identificación con Cristo en el cumplimiento amoroso de la voluntad de Dios, mediante el ejercicio de las virtudes.
Las virtudes son hábitos buenos que nos llevan a hacer el bien. Podemos tenerlas desde que nacimos o podemos adquirirlas después. Son un medio muy eficaz para colaborar con Dios, pues implican que hemos decidido, libre y voluntariamente, hacer el bien, es decir, cumplir con el plan de Dios.
La virtudes la disposición habitual y firme de hacer el bien y se adquiere por repetición de actos o por un don de Dios.
La virtud permite a la persona no sólo hacer el bien, sino dar lo mejor de sí misma. La persona debe de superarse siempre como hombre y como cristiano.
El objetivo de una vida virtuosa es llegar a ser semejantes a Cristo, no es un perfeccionismo, donde la persona elimina defectos porque considera que no debe de tener tal o cual falla, esto sería un vanidoso mejoramiento de sí mismo. Tampoco es un narcisismo de verse bien, que todos piensen que es lo máximo. La virtud no es una higiene moral por la cual limpio mi persona.
Las virtudes son hábitos operativos, es decir, hay que actuarlos. No se trata de tener buenas intenciones, “pensar tengo que ser más ordenado”, hay que ser más ordenado.
Por ello es que el hombre debe encauzar las pasiones para ser un hombre íntegro. Porque las virtudes de adquieren por medio de actos virtuosos.
La perfección de la que hablamos es un crecimiento armónico de toda la personalidad, por eso al crecer en una virtud crecen las demás porque el ejercicio de una virtud implica la práctica de otras. La laboriosidad exige ser ordenado, responsable, etc. La paciencia implica la tolerancia, la aceptación, la flexibilidad, etc.

Qué es la fiesta Halloween

Las dominicas de Lerma explican lo que es la fiesta Halloween:

No es cristiana; culto a satanás; brujería…

Tomado de: Religion en libertad

halloween-300x300 Las Dominicas de Lerma son religiosas contemplativas que viven en ese pequeño pueblo de Burgos (España). Cada día envían lo que ellas llaman: un “reto del Amor“, que es una reflexión espiritual dirigida sobre todo a los seglares.

Estas monjas de clausura suelen recibir muchas preguntas e inquietudes, y entre ellas está el llamado “asunto Halloween“, que en los últimos años ha disparado la preocupación de muchos fieles que ven en esta fiesta pagana una connotación anticristiano..

¿Qué es esta fiesta de Halloween?
Las Dominicas de Lerma responden a lo que muchas personas les preguntan: “¿Debemos o podemos celebrar esta fiesta?“. Y esta es la respuesta de las religiosas:

«Primero habría que preguntarse: ¿Pero en realidad que es esta fiesta de Halloween? ¿Quién se esconde detrás de ella?