Vivir el primer mandamiento

“Limpia tu casa de ídolos”, recomienda el coordinador de exorcistas de la Arquidiócesis de México

Tomado de: Portaluz

1191_idolo1_¿Un elefante con la trompa para arriba es el principal adorno en tu sala? ¿Detrás de tu puerta hay una herradura? ¿Tienes tu casa decorada con cuarzos, péndulos o calaveras?  ¿En la entrada de habitaciones no falta la sábila con moños rojos?… “Deshazte de ellos, limpia tu hogar y a tu familia de todo objeto de idolatría, porque lejos de traer suerte, fortuna y protección, le estás dando la espalda a Dios y vas directo a iniciar una relación con el mundo de Satanás”. Es lo que afirma en esta entrevista el sacerdote Guillermo Barba Mojica, coordinador de Exorcistas de la Arquidiócesis de México que difunde la propia web eclesial.

“Lo más peligroso de estas prácticas es que desprecian nuestra fe; y lo que es peor, lesionan gravemente nuestra relación con el Dios del amor, el Dios de la misericordia que cuida de nosotros y que nos ama con un amor eterno, puesto que ponemos en su lugar ídolos, es decir, objetos a los que se les atribuye un poder sobrenatural”, puntualiza el conocido y polémico sacerdote.

10 consejos para hacer feliz a la familia

Colaboración de Isidoro Tapia: www.familiaqueesyquenoes.org

familia¿Cómo ser felices y tener una familia feliz? ¿Quién me puede ayudar a conseguirlo? ¿Está la felicidad al alcance de todas las personas? ¿Podemos buscar y descubrir la felicidad en nuestro interior y en las cosas sencillas y cotidianas?

 Los padres tienen la obligación de poner todos los medios a su alcance para conseguir la mayor felicidad posible para todos los componentes de la familia, aportando sus conocimientos y los medios disponibles a su alcance.  Todas las respuestas y alguna más las leeremos a continuación.

1.    Buscar siempre, en cada lugar, en cada momento, ante cualquier persona, la paz, la serenidad y el equilibrio interior como el don más preciado. Solo desde la tranquilidad del espíritu se puede acceder a la verdadera felicidad.

2.    Definir claramente cuál es el proyecto personal de vida que queremos tener, amar ese proyecto, procurar que uno de los puntos claves sea hacer el bien, la generosidad y la actitud de servicio y entregarse con ilusión a la realización del mismo.

3.    Disfrutar cada día de lo que se es y de lo que se tiene, pero, sobre todo, disfrutar sabiendo que con un buen proyecto de vida se contribuye a que otros sean menos desgraciados o un poco más felices.

4.   Enriquecerse con la práctica del perdón y de la generosidad, como el dar y el compartir, como salir de uno mismo y sentir los éxitos y felicidad de los demás como propios.

5.   La felicidad siempre camina de la mano de la verdad. La mentira y la falsedad, antes o después, acabaran por llevarle a la ruina física y moral.

6.     La ira y la ansiedad son las mayores causantes de la infelicidad y la desdicha. Controlar bien los nervios, sin permitir que le mal humor y las actitudes violentas le dominen. Los hijos y la pareja no tienen la culpa de la mayoría de las situaciones que han provocado la ira en los padres, y si la tuvieran, hay que buscar la mejor forma de olvidarla.

7.    La naturaleza está rebosante de vida, de verdad, de bondad y de belleza, ámela con todas sus fuerzas, llénese de élla y vívala.

8.    Mantener una buena higiene mental aceptando lo bueno y lo malo del pasado de cada uno, sin permitir que el futuro inquiete, para poder vivir siempre un presente de plenitud en el que la alegría de vivir sea una constante.

9.   Pensar siempre que el bien, la bondad, el éxito y la belleza están en cada uno. Si se lo propone, puede entrenar la mente y el corazón para ser positivo, tener éxito y ver belleza y bondad en cuanto haga o le suceda.

10. Perdón. Jamás se olvide de perdonarse, de tratarse con ternura, de valorarse, de ser su propio mejor amigo y de aceptarse como cada uno es. No haga depender su felicidad de lo que los demás piensen y digan de cada uno. La felicidad autentica se genera en su interior, desde dentro hacia afuera, y no al revés.

Audiencia general del miércoles 5 de noviembre

Texto completo de la audiencia general del miércoles 5 de noviembre
El Santo Padre prosigue con la serie de catequesis sobre la Iglesia, esta mañana ha hablado sobre la Iglesia jerárquica y el ministerio episcopal

Tomado de Zenit

ppfranciscoB140313CIUDAD DEL VATICANO, 05 de noviembre de 2014 (Zenit.org) – Publicamos a continuación el texto completo de la catequesis del Santo Padre durante la audiencia general:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hemos escuchado las cosas que el apóstol Pablo dice al obispo Tito. Pero, ¿cuántas virtudes debemos tener los obispos? ¿Hemos escuchado todos no? Y no es fácil, no es fácil porque nosotros somos pecadores pero nos confiamos en vuestra oración para que al menos nos acerquemos a estas cosas que el apóstol Pablo aconseja a todos los obispos. ¿De acuerdo? ¿Rezareis por nosotros?

Ya hemos tenido forma de subrayar, en las catequesis precedentes, como el Espíritu Santo colma siempre la Iglesia de sus dones, con abundancia. Ahora, en la potencia y en la gracia de su Espíritu, Cristo no deja de suscitar ministerios, para edificar las comunidades cristianas como su cuerpo. Entre estos ministerios, se distingue el episcopal. En el obispo, asistido por presbíteros y diáconos, está Cristo mismo que se hace presente y que continúa cuidando de su Iglesia, asegurando su protección y su guía.

Celebración Eucarística

Gestos y Símbolos de la Celebración Eucarística

Tomado de: ACIPRENSA

eucaristiaLOS COLORES

¿Por qué y para qué los diversos colores en la celebración litúrgica?

El color como uno de los elementos visuales más sencillo y eficaces, quiere ayudarnos a celebrar mejor nuestra fe. Su lenguaje simbólico nos ayuda a penetrar mejor en los misterios celebrados:
“La diversidad de colores en las vestiduras sagradas tiene como fin expresar con más eficacia, aún exteriormente tanto las características de los misterios de la fe que se celebran como el sentido progresivo de la vida cristiana a lo largo del año litúrgico.” (Misal romano – IGMR 307)

Los colores actuales de nuestra celebración:

Actualmente el Misal (IGMR) ofrece este abanico de colores en su distribución del Año Litúrgico:

a) Blanco:
Es el color privilegiado de la fiesta cristiana y el color más adecuado para celebrar:
-La Navidad y la Epifanía
-La Pascua en toda su cincuentena
-Las Fiestas de Cristo y de la Virgen, a no ser que por su cercanía al misterio de la Cruz se indique el uso del rojo. -Fiestas de ángeles y santos que no sean mártires.
-Ritual de la Unción
-Unción y el Viático

Celebración Eucarística

¿Qué se usa o necesita para la Celebración Eucarística?

Tomado de: ACIPRENSA

eucaristía-manos

albaALBA: Del latín “alba”, “blanca”.  Es el vestido que se considera básico de todos los ministros que se revisten para la celebración litúrgica, desde los acólitos hasta el presidente (Cf IGMR n.298).
Deriva de las túnicas antiguas, blancas, hasta los pies, que se perdieron en el uso civil, pero que se consideró que podían utilizarse simbólicamente en el culto, destacando con el vestido diferente de los ministros la diferencia entre la vida y la celebración.

El alba se utiliza con cíngulo a la cintura, a no ser que ya quede por sí bien adherida al cuerpo, y con ámito sobre el cuello, a no ser que ya lo haga el alba por su forma (Cf IGMR nn.81 y 298)

También tiene un sentido bautismal esta vestidura blanca.  El domingo segundo de Pascua, o sea, en la octava de Pascua, se solía deponer el “alba”, el vestido blanco que habían recibido los neófitos en su Bautismo una semana antes.  Por eso este domingo se llamó “dominica post albas”, y más tarde “dominica in albis”.

ÁMITO: En latín “amictus”, de “amicio, amicire”, rodear, envolver. Se llama así a la pieza de lienzo blanco, rectangular, a modo de pañuelo de hombros, que visten los ministros de la liturgia debajo del alba. Se ata a la cintura con unas tiras o cintas cruzadas.

A veces tiene forma de capucha, adornada o no con cruces u otros motivos, que luego sobresale por encima de los otros vestidos (alba y casulla).

Puede tener la finalidad práctica de preservar del sudor al alba. Pero sobre todo se aprecia su valor estético: cubrir más elegantemente el cuello.  Por eso se puede prescindir del ámito si ya el alba cuida de esta estética por su forma (Cf IGMR, n.81)