¿Has pecado? Dios quiere recordarte algo

Tomado de es.catholic.net

Él es la misericordia y no no rechaza a quien se reconoce débil, necesitado, pecador, pequeño, limitado
Dios no vino por los justos, sino por los pecadores… eso lo sabemos, pero, cuando nos toca vivir la experiencia del pecador… tenemos dos opciones: ampararse a su misericordia o auto condenarse… cierto, Dios acoge a todos, pero Él es justo y denuncia el pecado. Por eso, en la biblia podemos ver que todos los que se encontraron con Jesús (Mateo, Zaqueo, Magdalena) ninguno fue rechazado, PERO TODOS DEJARON SU VIDA DE PECADO.  Él es la misericordia y no no rechaza a quien se reconoce débil, necesitado, pecador, pequeño, limitado.

En nosotros está dejar que el pecado nos destruya o no; podemos, desde el dolor, levantar los ojos a los montes y pedir el auxilio que nos viene del Señor que hizo el cielo y la tierra. Dios que no se deja ganar en generosidad, sale al encuentro de los heridos. Él ama al pecador y es un ejercicio diario repetir: “Dios no me condena”. Es ese Amor el que nos irá moviendo a salir del pecado recurrente. El amor de Dios es lo único que nos puede cambiar y renovar por dentro. Es el único que nos puede sacar de la obscuridad… Dios y solo Dios.

La Palabra de Dios es clara cuando dice que Él sanará los corazones rotos, El enjugará cada lágrima. Y ante la dificultad de seguir adelante, es la fe la que nos debe de mover, y aun cuando no se tenga ganas de rezar y solo llorar… que esas lágrimas sean oración viva para Él, y Él las va a tomar en cuenta y poco a poco Él irá transformando ese luto en danza de júbilo porque seremos testigos que cada herida ha sido sanada por El.

Si has pecado, o sientes que no tienes solución, quisiera pedirte que busques en Su Iglesia el Sacramento de la reconciliación, yo sé, está el miedo a ser regañado, o da vergüenza… y por eso te invito a que le pidas a Él que ponga en tu camino a un sacerdote que te acoja y te muestre lo que Él quiere decirte: “Yo te perdono, vete y no peques más”. Quizá pienses ¿para qué ir si quizá no estoy del todo arrepentido? Pues aún así, ve y desde la conciencia que has pecado, confiesa todo pecado e incluso tu dificultad de arrepentirte… Él ve las intenciones de tu corazón y, sobre todo, Él conoce tu corazón. …Continue reading

¿Por qué y para qué rezar por las almas benditas del Purgatorio?

Tomado de Aciprensa.com

El gran Mandamiento de Nuestro Señor Jesucristo es que nos amemos los unos a los otros, genuina y sinceramente. El Primer Gran Mandamiento es amar a Dios sobre todas las cosas. El Segundo, o mejor dicho el corolario del Primero, es amar al prójimo como a nosotros mismos. No es un consejo o un mero deseo del Todopoderoso. Es Su Gran Mandamiento, la base y esencia de Su Ley. Es tanta la verdad encerrada en esto que Él toma como donación todo aquello que hacemos por nuestro prójimo, y como un rechazo hacia Él cuando rechazamos a nuestro prójimo.

Leemos en el Evangelio de San Mateo (Mt 25:34-46), las palabras de Cristo que dirigirá a cada uno en el Día del Juicio Final.

Algunos católicos parecen pensar que su Ley ha caído en desuso, pues en estos días existe el egoísmo, el amor a sí mismo, y cada uno piensa en sí mismo y en su engrandecimiento personal.

“Es inútil observar la Ley de Dios en estos días”, dicen, “cada uno debe mirar por sí mismo, o te hundes”.

¡No hay tal cosa! La ley de Dios es grandiosa y todavía y por siempre tendrá fuerza de ley. Por eso, es más que nunca necesaria, más que nunca nuestro deber y por nuestro mayor interés.

Estamos moralmente obligados a rogar por las ánimas benditas

Siempre estamos obligados a amar y ayudar al otro, pero cuanto mayor es la necesidad de nuestro prójimo, mayor y más estricta es nuestra obligación. No es un favor que podemos o no hacer, es nuestro deber; debemos ayudarnos unos a otros. …Continue reading

Hoy es fiesta de San Benito, patrono de Europa y Patriarca de los monjes occidentales

Tomado de Aciprensa.com

“Ora et labora” (ora y trabaja) es el famoso lema del gran San Benito Abad, Patrono de Europa y Patriarca de los monjes en occidente. Por su legado e influencia sigue siendo uno de los Santos más venerados de toda la cristiandad.

San Benito nació en Nursia (Norcia – Italia) en el 480. Su hermana gemela fue Santa Escolástica. Después de haber estudiado retórica y filosofía en Roma, San Benito se retiró de la ciudad a Enfide (actual Affile) para profundizar en el estudio y dedicarse a la disciplina ascética.

No conforme, a los 20 años se fue al monte Subiaco y vivió en una cueva con la guía de un ermitaño. Años después se fue con los monjes de Vicovaro, quienes después lo eligieron prior.

No duró así mucho tiempo ya que trataron de envenenarlo debido a la disciplina que les exigía. Como era su costumbre, San Benito hizo la señal de la cruz sobre el vaso que le habían dado y el objeto se rompió en pedazos. Después de hacerles caer en la cuenta de lo que habían hecho, se alejó de ellos.

Con un grupo de jóvenes, impresionados por su ejemplo de cristiano, fundó monasterios, uno de ellos en Monte Cassino, y escribió su famosa Regla que ha sido inspiración para numerosos reglamentos de comunidades religiosas monásticas hasta el día de hoy. Asimismo inició centros de formación y cultura. …Continue reading

5 formas en la que Dios está presente en tu Iglesia

Tomado de Pildorasdefe.net

Si quieres saber en realidad dónde está Dios en una iglesia católica, la respuesta es muy simple: ¡Dios está en todas partes!

En un comentario alguien acusó a la Iglesia Católica de ser una “religión muerta”. La persona declaró que el único lugar donde puedes encontrar a Jesús en una iglesia católica es “colgado y muerto” en la cruz.

Para cualquier católico practicante de su fe, esto parece una acusación fuera de lugar, pero hay muchas personas que parecen tener esta percepción, así que está una rápida respuesta parcial para aclarar estas cosas.

1.- Jesucristo en la Cruz

Comencemos aclarando que Jesús en la cruz no es algo de lo que debamos burlarnos, de hecho, su muerte en la cruz es el evento central de toda la de cristiana.

No fue una cruz vacía la que redimió los pecados del mundo, era la cruz de la cual colgaba el cuerpo de Jesucristo, fue su sacrificio y muerte, no su resurrección la que nos salvó.

Ver la cruz es un recordatorio de la cosa más importante que Dios hizo por nosotros, un signo de cuanto nos ama.

Es por eso que es tan importante que esté a la vista en las iglesias católicas. …Continue reading

¿Para qué sirve la Misa de la Iglesia Católica?

Tomado del Tomo III de la colección  HABLAR CON DIOS, F. Fernández Carvajal. Ediciones Palab

I. Los frutos de la Misa. El sacrificio eucarístico y la vida ordinaria del cristiano. El Concilio Vaticano II “nos recuerda que el sacrificio de la cruz y su renovación sacramental en la Misa constituyen una misma y única realidad, excepción hecha del modo diverso de ofrecer (…) y que, consiguientemente, la Misa es al mismo tiempo sacrificio de alabanza, de acción de gracias, propiciatorio y satisfactorio” (1). Suelen sintetizarse en estos cuatro los fines que el Salvador dio a su sacrificio en la Cruz.

Estos cuatro fines de la Santa Misa se logran en distinta medida y manera. Los fines que directamente se refieran a Dios, como son la adoración o alabanza, y la acción de gracias, se producen siempre infalible y plenamente con su infinito valor, aun sin nuestro concurso, aunque no asista a la celebración de la Misa ni un solo fiel, o asista distraído. Cada vez que se celebra el sacrificio eucarístico se alaba sin límites a Dios Nuestro Señor y se ofrece una acción de gracias que satisface plenamente a Dios. Esta oblación, dice Santo Tomás, agrada a Dios más de lo que le ofenden todos los pecados del mundo (2), pues Cristo mismo es el Sacerdote principal de cada Misa y también la Víctima que se ofrece en todas ellas.

Sin embargo, los otros dos fines del sacrificio eucarístico (propiación y petición), que revierten en favor de los hombres y que se llaman frutos de la Misa, no siempre alcanzan de hecho la plenitud que de suyo podrían conseguir. Los frutos de reconciliación con Dios y de obtención de lo que pedimos a su benevolencia podrían también ser infinitos, porque se basan en los méritos de Cristo, pero de hecho nunca los recibimos en tal grado porque se nos aplican según las disposiciones personales. Nuestra mejor participación en el Santo Sacrificio del Altar logra una mayor aplicación de estos frutos de propiciación y petición. La misma oración de Cristo multiplica el valor de nuestra oración en la medida en que, en la Misa, unimos nuestras peticiones y desagravios a los suyos. …Continue reading