Por qué un católico está “obligado” a ir misa los domingos

Tomado de aleteia.org

preceptomisaA lo largo de la historia de la humanidad ha primado un criterio de vida que ha consistido, y se ha limitado, sólo a satisfacer los instintos más elementales: beber, comer,  pasarlo bien, tener salud. Y para esto es “obligatorio” buscar dinero y para tenerlo es “obligatoria” la ley del trabajo.

Como es muy obvio, para quien ha reducido a esto su vida, no hay espacio para otras realidades, tanto o más importantes, como es la espiritual.

Pero ya sabemos que atender lo más básico, materialmente hablando, no es suficiente en la vida: el ser humano también es un ser espiritual. Jesús bien lo dijo: “No sólo de pan vive el hombre” (Mt 4,4).

Tenemos por tanto también la “obligación” de preocuparnos por nuestra vida espiritual recibiendo todo lo que Dios nos da, recibiendo la vida que Él nos da.

Hay que saber pues entender la palabra “obligación”. ¿Por qué es obligatorio ir a la escuela? ¿Por qué es obligatorio cumplir con un esquema de vacunación? ¿Por qué es obligatorio pagar impuestos? ¿Por qué es obligatorio comer? En vez de obligación podemos hablar de satisfacer una necesidad; todo por un bien superior.

Un adulto responsable, maduro y sensato ve el cumplimiento de normas como necesario, no como obligatorio; en el caso de los niños ellos no ven tanto la necesidad y entonces es cuando toca hablarles de obligación; ya irán descubriendo la lógica de la necesidad.

Todas las personas tenemos derechos y deberes u obligaciones, esto es claro y se da por descontado. Y en el plano de la fe igualmente, la vida eclesial no es la excepción; en la Iglesia tenemos deberes y derechos.

Cuando hay una ley o norma, si queremos actuar como adultos, no nos debemos limitar sólo a cumplirla, sino que tenemos que tratar de ver las razones; ver la necesidad de su cumplimiento.

Desde hace siglos, la Iglesia ha prescrito “unas obligaciones” para ser observadas fielmente por parte de los fieles cristianos. Y si la Iglesia manda algo, por algo es, todo para el bien. Una de estas obligaciones es participar en misa entera todos los domingos y las llamadas fiestas de guardar.

¿Por qué es necesario ir a misa los festivos?

Primero de todo porque Dios es la razón de nuestra vida y estamos dispuestos, se supone, a todo lo que sea por amor a Él. En segundo lugar la participación en la misa es necesaria para una correcta vida cristiana vivida en comunidad; de este modo se va construyendo la Iglesia.

Es necesario purificar las motivaciones para ir a misa pues desgraciadamente unos van porque hay que estar bien con Dios, no vaya ser que si tengo que pedirle alguna cosa, después no me la conceda.

Otros, porque es pecado no ir a misa; y, por supuesto, no hay que cometer pecados. Otros, porque como soy padre de familia, “me toca” dar ejemplo en casa. Otros, porque no quiero quedar mal ante “fulanito(a) de tal” o no quiero dar mala imagen, etc..

¿De dónde sale esta obligación?

Uno de los motivos más importantes para cumplir con el precepto de oír misa todos los domingos y fiestas de guardar es porque es un precepto de derecho natural. Sí, de derecho natural, pues por naturaleza es necesario dedicar un día al descanso y al culto a Dios.

Este precepto con el paso del tiempo ha cambiado de día: En el Antiguo Testamento ese día era el sábado. En el Nuevo Testamento la Iglesia, con la resurrección del Señor, lo ha cambiado al domingo, convirtiéndose en el primer día de la semana. El día es dedicado al Señor el dies Domini;  de aquí el día recibió el nombre de domingo.

Pero OJO, la obligación del precepto para los domingos y fiestas de guardar es triple: Participar de misa entera, abstenerse de lo que impida dar culto a Dios y disfrutar del debido descanso

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