7 razones por las que deberíamos descansar el Domingo

Tomado de pildorasdefe.net

dia de reposoMientras la cultura se apresura a buscar la productividad en los Domingos, los católicos deberíamos respetar el día del Señor y descansar

¿Tomar en serio el descanso del Domingo? Recientemente, mi esposa y yo estábamos en una tienda católica que vende artículos de segundo mano con fines benéficos, a la que dicho sea de paso vamos regularmente, y colgando prominentemente en la entrada estaba un enorme letrero que anunciaba que, a partir de enero, la tienda abriría los Domingos.

El letrero explicaba que el Domingo usualmente era un día especial para la familia, para la adoración y para el descanso – pero simplemente este ya no es el caso. En su lugar, se ha convertido en un día más en el que terminar nuestras tareas cotidianas. “Queremos encontrar a la gente donde están”, decía el letrero, “y esto significa abrir los Domingos”.

Mi esposa y yo nos entristecimos. Habíamos estado orgullosos de esta tienda por ser una de las pocas que permanecían cerradas los Domingos. En un día en el que lo único sagrado son las ganancias, es difícil creer que tan sólo 50 años atrás, todo estaba cerrado los Domingos. Católica, protestante o secular, la cultura reconocía la singularidad del Domingo como día de descanso.

Pero mientras la cultura se apresura a buscar la “productividad” en los Domingos, nosotros los católicos aún deberíamos respetar el día del Señor.

He aquí siete razones del porqué deberíamos descansar el Domingo.

1.- Dios lo ordena

La primera y principal razón para descansar los Domingos es porque Dios lo ordena.

En el capítulo 20 del libro del Éxodo, Dios le da a la gente 10 mandamientos que resumen la ley moral. Entre estos mandamientos está “Acuérdate del día del Sábado, para santificarlo” (20,8). ¿Cómo se santifica este día? Descansando.

“Trabaja seis días, y en ellos haz todas tus faenas. Pero el día séptimo es día de descanso, consagrado a Yavé, tu Dios. Que nadie trabaje: ni tú, ni tus hijos, ni tus hijas, ni tus siervos, ni tus siervas, ni tus animales, ni los forasteros que viven en tu país”. (Éxodo 20,9-10)

Nuestra madre Iglesia también nos pide lealtad al descanso en los Domingos, incluyendo un mandamiento de descansar como el primero de sus seis preceptos. Lo que nos dice el Catecismo

“El primer mandamiento («oír misa entera los domingos y demás fiestas de precepto y no realizar trabajos serviles») exige a los fieles que santifiquen el día en el cual se conmemora la Resurrección del Señor y las fiestas litúrgicas principales en honor de los misterios del Señor, de la Santísima Virgen María y de los santos, en primer lugar participando en la celebración eucarística en la que se congrega la comunidad cristiana y descansando de aquellos trabajos y ocupaciones que puedan impedir esa santificación de esos días  (cf CIC can 1246-1248; CCEO can. 881, 1.2.4)” (CCIC #2042)

En otras palabras, participa en la Misa y luego disfruta de tu tiempo libre.

2.- Dios descansó.

Cuando piensas en descansar los Domingos, puede que inmediatamente comiences a pensar en las razones de porqué esto no es práctico. Quizás no te sientas cansado, o quizás tienes mucho qué hacer como para tomarte un día libre, o talvez simplemente no quieres.

Cualquiera que sea la razón que tengas, tus excusas se vuelven inválidas por el hecho de que incluso Dios descansó en el séptimo día – y si alguien no necesita descansos, ¡es Él!

Piénsalo, Dios tiene energías ilimitadas. Crear el universo, magnífico y complejo a como es, no minó las fuerzas de Dios. Él pudo haber creado un millón de universos sin sudar una gota. Y, aun así, descansó.

Hay razones teológicas profundas para el descanso de Dios que quizás ameriten otro artículo para explorarlas, pero el punto es, Dios descansó, y nosotros deberíamos hacer lo mismo.

3.- En realidad, lo necesitas.

Ya sea que concuerdes o no, necesitas descansar los Domingos. A diferencia de Dios, tú no tienes energía creativa ilimitada. Es un hecho científico que el cuerpo y cerebro humano pueden realizar solamente cierta cantidad de actividad sin deteriorarse dramáticamente.

La vasta mayoría de nosotros estamos estresados y realizamos una carga demasiado grande de trabajo, lo que nos lleva al extremo del agotamiento. De hecho, los negocios son una insignia de honor en algunos círculos.

El estrés ataca duro al cuerpo, y el descanso se convierte en esencial para la productividad. Santo Tomás dijo una vez “Sin trabajo, es imposible divertirse”. Esto se podría decir fácilmente al revés: Sin diversión (descanso), es imposible trabajar efectivamente.

Necesitas un día de descanso para recuperarte antes de enfrentarte a una nueva semana de trabajo.

4.- Familia y amistades.

¿Cuándo fue la última vez que compartiste una comida familiar con tu esposa, hijos o familiares cercanos? Las grandes comidas de los Domingos con la familia después de Misa solían ser un punto de relieve en cada semana católica. Debería seguir siendo así.

El mundo moderno, alimentado por la tecnología, nos ha dejamos más aislados que nunca antes.

La falta de interacciones personales cara a cara ha dejado familias fragmentadas y mucha gente en dolorosa soledad.

Los Domingos, si se respetan adecuadamente, ofrecen una oportunidad única para pasar tiempo con nuestros seres queridos, ya sea familia o amigos.

5.- Oración y lectura espiritual.

Los santos nos dicen que la oración es absolutamente esencial para la salvación.

La lectura espiritual, también, nos ofrece una oportunidad para escuchar a Dios respondiéndonos. Estas dos actividades deberían formar parte de los hábitos semanales de cada católico.

Sin embargo, a pesar de su importancia crítica, muchos de nosotros estamos tan ocupados que sentimos que no tenemos tiempo para orar, leer o meditar tanto como quisiéramos.

Es por eso que los Domingos son tan importantes, nos ofrecen el espacio que necesitamos para estar en comunión con Dios, tanto literalmente en la Santa Eucaristía, como en el tiempo de oración y meditación acerca de las verdades de la Fe.

6.- Cosas que disfrutas.

La creatividad forma parte de nuestra forma de ser a imagen y semejanza de Dios. Me resulta fascinante saber que las culturas del pasado tenían mucho menos tiempo del que nosotros consideramos libre, y aun así, todo lo que hacían – desde herramientas hasta sábanas, cobijas y ropa – era hecho utilizando bellos patrones y decoraciones.

En estos días, tenemos una gran cantidad de comodidades que nos permiten contar con grandes cantidades de tiempo libre, pero en lugar de utilizarlo para crear, lo utilizamos para consumir.

Es importante para los hombres tener un escape de creatividad. Las opciones no tienen fin – escribir, realizar trabajos en madera, jardinería, construir pequeños modelos a escala, trabajar con motores, trabajar en cuero, y mucho más.

Nuevamente, los Domingos nos ofrecen una oportunidad para trabajar con nuestras manos, haciendo algo que disfrutemos.

7.- Siestas.

Los Domingos se tratan de descanso y no hay mejor manera para celebrar este hecho que con una buena siesta. Para ser honesto, yo me sentiría muy culpable si tomase una siesta en la mitad del día durante la semana de trabajo cuando hay tantas obligaciones que atender (mi jefe probablemente no lo apreciaría tampoco).

Pero los Domingos, tomo una siesta sin culpa si así lo deseo, y es grandioso. Deberías intentarlo alguna vez.

Lo tomarás con calma

Si lo piensas, es realmente bello que Dios nos pida que descansemos. No es un esclavizador o un ser brutalmente estricto y exigente, que nos empuja al borde del agotamiento. Por el contrario, es un Padre amoroso que conoce y desea lo que es mejor para sus hijos.

“Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón, y sus almas encontrarán descanso. Pues mi yugo es suave y mi carga liviana” (Mt 11,29-30)

Yo los animaría a examinar su rutina los Domingos y a buscar maneras concretas para hacer de éste un día más placentero y relajante.

Corten las tareas, mandados y compras innecesarias. Hagan de este día uno de tranquilidad, descanso, diversión, oración, amigos y familia.

Nuestro Señor, en su inmenso amor por ti, te pide que santifiques su día dejando a un lado tu lista de quehaceres y disfrutes de tu descanso.

Seis días correrás como loco, pero en el séptimo, descansarás, lo tomarás con calma, jugarás un poco. Realmente. Sólo hazlo.

Adaptación y traducción al español por María Vanegas, para PildorasdeFe.net, del artículo publicado en: CatholicGentleman.net, autor: Sam Guzmán

María Mercedes Vanegas, es nicaragüense viviendo en Alemania, soltera, ingeniera y -a ejemplo de San Francisco Javier- misionera en esta era tecnológica. Identificación evangelizadora: «Y es que “Ay de mí si no predico el Evangelio”, pues “muchos cristianos se dejan de hacer…, por no haber personas que se ocupen en la evangelización”»

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