¿Qué elementos principales hay en una iglesia?

Tomado de www.conelpapa.com

altarEl altar

1) El Altar: es el lugar fijo donde se ofrece el Santo Sacrificio de la Misa. El altar representa a Cristo, por eso el sacerdote lo besa al llegar y al despedirse

El altar debe ocupar un lugar tan importante en el edificio sagrado, que sea realmente el centro de atención de los fieles.

¿Con qué material deben hacerse?

La materia más apta para el altar es la piedra natural (que simboliza mejor Cristo-piedra, Cristo-único altar) pero a juicio de la Conferencia Episcopal puede utilizarse otra materia digna y sólida. Puede ser de madera natural, distinguiéndose siempre de otro tipo de mesas por su forma y ornamentación.

¿Qué es el altar cristiano?

Es, al mismo tiempo:

– el ara donde se realiza sacramentalmente el sacrificio de la Cruz.

– la mesa del Señor en torno a la cual se congrega el Pueblo de Dios para participar en la Misa, comiendo y bebiendo el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

altar2

– el centro de la acción de gracias que realiza la Eucaristía.

¿Qué simboliza el altar?

El altar es en sí un signo de Cristo, que es Sacerdote, Víctima y Altar de su propio sacrificio. Por eso está diseñado para ser reverenciado y respetado en todo momento.

Es símbolo de los cristianos, que al estar unidos al verdadero Altar, se convierten en altares espirituales en los que se ofrece a Dios el sacrificio de una vida santa.

Cuando se dedica un altar nuevo pueden colocarse bajo la mesa las reliquias auténticas y de una parte identificable del cuerpo de un santo, mártir o no, dentro de un relicario.

El misal contempla que la Misa puede celebrarse cara al pueblo o cara al altar.

Sobre el altar se coloca el mantel, el frontal en algún caso; la cruz; las velas; los candeleros; las flores y un micrófono discreto que no desvíe la atención, ya que nada que no pertenezca al sacrificio eucarístico debe permanecer sobre el altar. Señala el Directorio (65) que el altar “no debe transformarse en estante. Cuídese que en la Mesa del Sacrificio no haya hojas, ni folletos, ni libros superfluos, ni gafas, ni cerillas…, sino velas y flores, discretamente”.

Podríamos afirmar que el altar es, por así decir, el lugar del cielo abierto; no cierra el espacio del templo, sino que lo abre a la liturgia eterna.

Joseph Ratzinger, El espíritu de la liturgia

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