¿Cómo era la Misa en el siglo III? – se celebrada en casas particulares

Tomado de Primeroscristianos.com

La antigua Misa en las “Casas de la Iglesia” no era tan informal como muchos piensan
La Fe Católica fue ilegal en el Imperio Romano hasta el año 313 d.C. en que el emperador Constantino emitió el Edicto de Milán, permitiendo florecer públicamente la Fe Católica.

Anteriormente, las iglesias tal y como las conocemos hoy en día, eran muy poco frecuentes – la Misa era habitualmente celebrada en casas particulares.

Esas “casas” eran habitualmente de un tamaño considerable, con un patio central o gran habitación que permitía algo más formal que una Misa “alrededor de una mesa de comedor”. La gente no se sentaban simplemente alrededor de una mesa o se sentaban en círculo – para nada. Ellos se sentaban o permanecían de pie formalmente, y todos miraban en la misma dirección: este.

En la imagen se puede ver el esquema de una antigua casa-iglesia (actualmente más conocidas como Domus Ecclesiae o Domus Dei, Casa de Dios) dibujado basándose en una excavación de una casa-iglesia del siglo tercero en Dura-Europos  (en la actual Siria). Puedes pulsar sobre la imagen para verla en detalle. La sala de la asamblea (assembly room) está a la izquierda y aparece representado un sacerdote u obispo conduciendo una celebración litúrgica (de cara al este) en un altar colocado contra la pared. Un baptisterio aparece a la derecha y un diácono está representado custodiando la puerta de entrada. El diácono de aspecto solitario en la parte trasera de la asamblea está ahí para “preservar el orden”, como explicaremos más adelante. La imagen inferior muestra el baptisterio de la casa-iglesia de Dura-Europos.

Algo que llama la atención sobre estas liturgias primigenias es lo formales que eran a pesar del hecho de que eran realizadas en unas circunstancias que estaban bastante lejos de ser ideales.

El siguiente texto es de la Didascalia [capítulo XII, nota de AyC], un documento escrito aproximadamente sobre el año 250 d.C. Entre otras cosas, da detalles bastante elaborados sobre la celebración de las primeras Misas con esas “liturgias caseras”.

“LVII. 2. En vuestras asambleas, en las santas iglesias, reunid al pueblo con la mayor solicitud, preparando atentamente los lugares para los hermanos con mucha prudencia. 

3. Que haya un lugar reservado para los presbíteros en la parte de la casa que está hacia oriente.

Así que incluso en estas Misas primigenias, el santuario (el lugar donde los sacerdotes ejercían su ministerio) era un área distinta de aquella en la que los laicos se reunían. La gente no estaba simplemente ahí reunida en torno a una mesa de comedor.

4. Que el trono del obispo esté situado en medio de ellos para que los presbíteros se sienten junto a él. Asimismo, que los laicos se sienten en lo que queda de la parte oriental.

En la versión inglesa del texto, la frase concluye “que los laicos se sienten de cara al este”. La oración era conducida de cara al este.

5. Lo establecido es que los presbíteros se sienten en la parte oriental de la casa, juntamente con el obispo, después de ellos los laicos, y finalmente las mujeres.

Los hombres y las mujeres se sentaban en secciones separadas. Esto era tradicional en muchas iglesias hasta tiempos relativamente recientes.

de modo que, cuando os levantéis para orar, los que presiden se levanten los primeros, después los laicos y finalmente las mujeres. Debéis orar hacia oriente, recordando que está escrito: Alabad a Dios que sube sobre los cielos de los cielos hacia Oriente (Salmo 67,34).

Todos miraban hacia el este, tanto los sacerdotes como los laicos. Todos miraban en la misma dirección. El texto cita la Escritura como razón de hacerlo así. Dios está hacia el este, el origen de la luz.

6. En cuanto a los diáconos, que uno de ellos esté constantemente vigilando los dones de la Eucaristía, y que haya otro en la parte de fuera de la puerta para observar a los que entran;

Era una época de persecución y los cristianos primitivos tenían cuidado de admitir a los Sagrados Misterios solamente a bautizados y miembros de buena fe. A nadie le era permitido entrar a la Sagrada Liturgia hasta después de haber recibido el bautismo.

8. Igualmente, es preciso que, en la iglesia, los jóvenes estén sentados aparte, si hay espacio para ello, si no se estarán de pie; los de edad más avanzada estarán sentados aparte. Los niños estarán aparte, o bien su padre y su madre los tomarán consigo y estarán de pie. También los jóvenes estarán aparte, y, si no se dispone de más espacio, estarán de pie detrás de las mujeres. Las jóvenes casadas que tienen hijos estarán aparte, de pie, y las mujeres ancianas y las viudas se sentarán aparte.

Todo esto puede parecer complicado, pero el objetivo era que los asientos se asignaban en función del sexo y la edad: los hombres aun lado, las mujeres en el otro, los ancianos delante, los jóvenes detrás. Además, aquellos que tenían que cuidar de los niños pequeños, permanecían en un área separada.

10. El diácono también deberá velar para que nadie hable, ni duerma, ni se ría o haga señas con la cabeza. Porque es preciso que cada uno, con un comportamiento digno y de manera conveniente, esté atento en la iglesia a fin de que sus oídos estén abiertos a la palabra del Señor.

Eso está dicho muy claramente – y ese consejo sigue siendo necesario hoy en día.

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