La prioridad absoluta en la evangelización es anunciar a Cristo

Y quien tiene esta responsabilidad es “la Iglesia entendida como la totalidad del Pueblo de Dios que evangeliza”: cada uno de los cristianos personalmente y la Iglesia en su conjunto. Lo desarrolla el Papa Francisco en el capítulo tercero de la Evangelii Gaudium, antes de hablar de dos importantes cauces para la evangelización: la predicación y la educación en la fe.

Cada cristiano es responsable de la evangelización

  1. La responsabilidad por la evangelización –explica el Papa– es de cada cristiano y a la vez de la Iglesia como pueblo y familia de Dios. La Iglesia no es ante todo una “institución”: no lo es, desde luego, en el sentido meramente humano. En todo caso es una institución divina de salvación, orgánica y jerárquica que procede del misterioso y amoroso designio de Dios uno y trino, que quiere que todos se salven; no como individuos aislados ni por sus propias fuerzas, sino insertados en la “trama de relaciones interpersonales que supone la vida en una comunidad humana” (n. 113). Es “el gran proyecto de amor del Padre” (n. 114). Por eso tiene que ser “el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo puede sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio” (Ibid).