Esta es la hora de prueba en la que los católicos debemos tener
el coraje y determinación para vivir en santidad, custodiar nuestro
estado de gracia y vivir en la presencia de Dios.
Los tiempos de prueba son tiempos de santidad. Siempre ha sido así.
Basta estudiar los tiempos de santa Catalina de Siena, san Francisco de
Asís y otros grandes santos de nuestra Iglesia. El mundo se
convulsionaba y ellos con su humildad, lograron transformarlo.
Es algo en lo que a menudo pienso. Ellos no
criticaron la Iglesia ni a los pecadores, nunca señalaron a nadie por la
vida que llevaban. Hicieron algo mejor, que dio grandes frutos de fe.
El camino seguro, fácil y corto para acercarnos a Cristo es la consagración a la Virgen María
En el “Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen“, San Luis María Grignion de Montfort nos dice que el camino seguro, fácil y corto para acercarnos a Cristo y parecernos más a Él es la consagración a la Virgen María y propone 33 días de preparación para hacer la consagración Mariana.
Todos sabemos que el crecimiento espiritual, nuestra transformación en Cristo, no es cosa fácil. Entonces, es razonable que la oferta de Montfort levante sospechas…
Pero hay muchas personas de fiar que lo aprueban y lo promueven. Por ejemplo, el Papa Pío IX dijo que esta devoción a María es la mejor y la más aceptable.
El Papa Pío X promulgó que quien rezara la fórmula de la consagración Mariana de San Luis María recibiría indulgencia plenaria en perpetuidad. Él mismo experimentó la eficacia de esta devoción y por ello la promovió con tanta decisión en la encíclica Mariana Ad Diem Illum donde dice que
“No hay camino más seguro y más fácil como María para unir a todos los hombres con Cristo.”
Y el promotor principal ha sido el Papa Juan Pablo II que declaró que la lectura del “Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen”, fue decisiva en su vida y tomó como lema papal una expresión que aparece en el texto breve de la consagración Mariana de San Luis María Grignon de Montfort:
“Totus tuus ego sum et omnia mea tua sunt. Accipio te in mea omnia. Praebe mihi cor tuum Maria!”, que significa: (Soy todo tuyo y todo lo mío es tuyo. Te recibo como mi todo. ¡Dame tu corazón, oh María! Todo tuyo)
¿En qué consiste la consagración Mariana?
La Consagración Mariana no es otra cosa que la total consagración a Jesús a través de la Santísima Virgen María. …Continue reading
San Juan Pablo II no ordenó que la oración a San Miguel Arcángel fuese obligatoria pero si exhortó a los católicos a rezarla contra el mal.
San Juan Pablo II pidió a todos los católicas retomar la Oración a San Miguel Arcángel para protegernos del mal. La Oración al Arcángel Miguel fue compuesta por el Papa León XIII y después de que él tuvo una visión de la batalla entre la “mujer vestida de sol” y el gran dragón que intentó devorar a su hijo al nacer, indicada en el libro de Apocalipsis, capítulo 12
En 1886, el Papa decretó que esta oración fuese recitada al final de la Santa Misa por toda la Iglesia universal
Mujeres que son ejemplo para las madres católicas de hoy, que muestran que en la vida cotidiana del matrimonio y la familia se puede alcanzar la gloria del cielo.
1. Santa Gianna Beretta Molla (1922-1962)
Esta santa italiana enfermó de cáncer y decidió continuar con el embarazo de su cuarto hijo, en vez someterse a un aborto, como le sugerían los médicos para salvar su vida.
Gianna estudió medicina y se especializó en pediatría. Su trabajo con los enfermos se resumía en la siguiente frase: “Como el sacerdote toca a Jesús, así nosotros los médicos tocamos a Jesús en los cuerpos de nuestros pacientes.”
Se casó con Pietro Molla, con quien tuvo cuatro hijos. Durante toda su vida consiguió equilibrar su trabajo con su misión de madre de familia.
Gianna murió el 28 de abril de 1962, con 39 años de edad, una semana después de haber dado a luz. Fue canonizada el 16 de mayo del año 2004 por el Papa San Juan Pablo II, quien la convirtió en la patrona de la defensa de la vida. …Continue reading
Teniendo en cuenta las grandes gracias recibidas por la Iglesia Católica en los últimos 2 mil años, no es sorpresa que cuente con muchas madres santas, quienes además, criaron hijos santos a lo largo la historia de la salvación. Aquí una lista con estas madres ejemplares:
1. Santa Mónica y San Agustín de Hipona
Mucha gente sabe que fue a través de las fervorosas oraciones de Santa Mónica que su rebelde hijo convertido en Doctor de la Iglesia llegó a ser el santo que conocemos hoy.
Mónica oró por él sin parar, y poco a poco, Cristo respondió a sus plegarias. Agustín tuvo una conversión del corazón y a partir de ese momento dedicó su vida a Dios. Esta es una prueba de lo que es una buena madre y lo que una gran cantidad de oraciones pueden hacer por un hijo rebelde.
2. Santa María Celia Guérin y Santa Teresa de Lisieux…Continue reading
Yo creo, Señor; en Ti
que eres la Verdad Suprema.
Creo en todo lo que me has revelado.
Creo en todas las verdades
que cree y espera mi Santa Madre
la Iglesia Católica y Apostólica.
Fe en la que nací por tu gracia,
fe en la que quiero vivir y luchar
fe en la que quiero morir.
Padre Nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Amén
Ave María
Dios te salve María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Santa María, madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Gloria
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el pricipio, ahora y siempre.
Por los siglos de los siglos.
Amen
Los diez Mandamientos
1. Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2. No dirás el nombre de Dios en vano.
3. Santificarás las fiestas.
4. Honrarás a tu padre y a tu madre.
5. No matarás o no asesinarás.
6. No cometerás actos impuros
7. No robarás.
8. No dirás falsos testimonios.
9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10. No codiciarás los bienes ajenos.
Las Bienaventuranzas
Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.
Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos.
(Mt 5,3-12)
Veni Creator Spiritus
Ven Espíritu creador;
visita las almas de tus fieles.
Llena de la divina gracia los corazones
que Tú mismo has creado.
Tú eres nuestro consuelo,
don de Dios altísimo,
fuente viva, fuego, caridad
y espiritual unción.
Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tú el dedo de la mano de Dios,
Tú el prometido del Padre,
pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra.
Enciende con tu luz nuestros sentidos,
infunde tu amor en nuestros corazones
y con tu perpetuo auxilio,
fortalece nuestra frágil carne.
Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto tu paz,
siendo Tú mismo nuestro guía
evitaremos todo lo que es nocivo.
Por Ti conozcamos al Padre
y también al Hijo y que en Ti,
que eres el Espíritu de ambos,
creamos en todo tiempo.
Gloria a Dios Padre
y al Hijo que resucitó de entre los muertos,
y al Espíritu Consolador, por los siglos de los siglos.
Amén.
Oración a San Miguel
Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha, sé nuestro amparo contra la maldad y las asechanzas del demonio. Pedimos suplicantes que Dios lo mantenga bajo su imperio; y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el poder divino, a Satanás y a los otros espíritus malvados, que andan por el mundo tratando de perder a las almas. Amén.