Dios existe aunque usted no lo crea …

Primera Parte.

Por P. Juan Rivas Tomado de: padrejuanrivas.com

Todas las personas cultas cuyo mundo es algo más que el griterío del Internet sabrán quien es Yuri Gagarin. El primer astronauta ruso que subió al espacio y a su regreso lo entrevistaron los periodistas y le preguntaron cual había sido su impresión de su primer viaje al espacio. El contesto, “subí al cielo y no vi a Dios”. Curiosamente Neil Armstrong cuando su módulo espacial aterrizo en la luna leyó estas palabras de la Biblia: En el principio Dios creo el cielo y la tierra”.

La Iglesia Católica no cree en el deísmo, que todo lo que sucede en el mundo se lo atribuye a Dios negando las causas naturales. Tampoco en el ateísmo que rechaza las sobrenaturales.

El Pagano vive como si Dios no existiera.
El ateo rechaza a Dios.
El agnóstico es una persona que cree en la incapacidad de la razón para trascender fuera de lo que aparece ante nuestros ojos. Limita la capacidad de su inteligencia puede verificar en un laboratorio. Por eso la Biblia no llama al que niega a Dios Ateo si no necio.

Catequesis del Papa Francisco sobre el Cielo

papa fcoVATICANO, 26 Nov. 14 / 11:13 am (ACI) .- Durante la Audiencia General de este miércoles, el Papa Francisco hizo una reflexión sobre lo que es el Cielo, el destino final después de la muerte hacia el cual camina toda la Iglesia.

A continuación, el texto completo gracias a la traducción de Radio Vaticana:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Un poco feo el día, pero ustedes son valientes. ¡Felicitaciones! Esperamos rezar juntos hoy.

Al presentar la Iglesia a los hombres de nuestro tiempo, el Concilio Vaticano II tenía bien presente un verdad fundamental, que no hay que olvidar jamás: la Iglesia no es una realidad estática, detenida, con fin en sí misma, sino que está continuamente en camino en la historia, hacia la meta última y maravillosa que es el Reino de los cielos, del cual la Iglesia en la tierra es el germen y el inicio.

Cuando nos dirigimos hacia este horizonte, nos damos cuenta que nuestra imaginación se detiene, revelándose apenas capaz de intuir el esplendor del misterio que domina nuestros sentidos. Y surgen espontáneas en nosotros algunas preguntas: ¿cuándo llegará este pasaje final? ¿Cómo será la nueva dimensión en la cual la Iglesia entrará? ¿Qué será entonces la humanidad? ¿Y de lo creado que nos circunda?

Pero estas preguntas no son nuevas, las habían hecho los discípulos a Jesús en aquel tiempo ¿pero cuándo sucederá esto? ¿Cuándo será el triunfo del Espíritu sobre la creación, sobre lo creado, sobre todo? Son preguntas humanas, preguntas antiguas. También nosotros hacemos estas preguntas.

En la solemnidad de Cristo Rey, Francisco canoniza a 6 beatos

‘La salvación –precisó el Papa– no inicia confesando la realeza de Cristo, sino imitando las obras de misericordia’

Tomado de Zenit.org

Por H. Sergio Mora

papabergogliookCIUDAD DEL VATICANO, 23 de noviembre de 2014 (Zenit.org) – En el día de la solemnidad de Cristo Rey, el santo padre Francisco celebró la santa misa en la explanada de la basílica de San Pedro, y concedió el título de santos a cuatro beatos italianos y dos de la India.

Ante una plaza de San Pedro llena de fieles y peregrinos, delante de los lienzos en la fachada de la basílica de San Pedro de los seis religiosos, el Santo padre les proclamó santos. A continuación las reliquias de los seis fueron puestas al lado del altar de la celebración e inciensadas.

Los nuevos santos son:
– Giovanni Antonio Farina,(1803-1888), obispo de Vicenza, fundador de las Hermanas Maestras de S. Dorotea Hijas de los Sagrados Corazones.
– Ludovico de Casoria (1814-1885), sacerdote profeso de la Orden de los Frailes Menores, fundador de la Congregación de las Religiosas Franciscanas de Santa Isabel, llamadas ”Bigie”.
– Nicola da Longobardi (1650- 1709), oblato profeso de la Orden de los Mínimos.
– Amato Ronconi (1226-1292),de la Orden Tercera de San Francisco, fundador del Hospicio de los Peregrinos de Saludecio, hoy Casa de Reposo/’Opera Pia Beato Amato Ronconi’.
– Kuriakose Elias Chavara de la Sagrada Familia (1805-1871), sacerdote y fundador de la Congregación de los Carmelitas de María Inmaculada.
– Euphrasia Eluvathingal del Sagrado Corazón (1877-1952), religiosa profesa de la Congregación de las Hermanas de la Madre del Carmelo.

¿Se puede creer y dudar a la vez?

Tomado de: Infocatolica

por Daniel Iglesias 21.11.14

Hay quienes piensan que, en materia religiosa, la fe es compatible con la duda. Es una postura absurda, porque viola el principio de no contradicción. El que cree en una afirmación religiosa asiente a ella, mientras que el que duda de esa misma afirmación no asiente a ella, ni tampoco a la afirmación contraria; y simplemente no es posible asentir y no asentir al mismo tiempo y en el mismo sentido a la misma afirmación.

Más aún, el Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que la duda es un pecado contra la fe:

“El primer mandamiento [“Amarás a Dios sobre todas las cosas”] nos pide que alimentemos y guardemos con prudencia y vigilancia nuestra fe y que rechacemos todo lo que se opone a ella. Hay diversas maneras de pecar contra la fe:

La duda voluntaria respecto a la fe descuida o rechaza tener por verdadero lo que Dios ha revelado y la Iglesia propone creer. La duda involuntaria designa la vacilación en creer, la dificultad de superar las objeciones con respecto a la fe o también la ansiedad suscitada por la oscuridad de ésta. Si la duda se fomenta deliberadamente, puede conducir a la ceguera del espíritu.” (n. 2088).

Por supuesto, es posible sufrir la tentación de dudar acerca de una o varias verdades de fe sin caer en esa tentación. En sí misma, la tentación no es pecado. En el Padrenuestro pedimos a Dios Padre que no nos deje caer (que nos sostenga) en la tentación.

Importancia de las obras

fe-e-razaoEn efecto, “la fe de la Iglesia fundada sobre la revelación divina, nos enseña que cada uno de nosotros será juzgado según sus obras” (12). Son muchos, por cierto, los momentos de la Sagrada Escritura en que se afirma que Dios retribuirá a cada uno según sus obras; por ejemplo: Mt 5, 16; Apoc 2, 23; 22, 12; cfr. Rom 2, 6; Eccli 16, 15; 2 Tim 4; Sant 1, 21-25. “Nótese–indica el Papa–:
es nuestra persona la que será juzgada de acuerdo con sus obras. Por ello se comprende que en nuestras obras es la persona que se expresa, se realiza y–por así decirlo–se plasma. Cada uno es responsable no sólo de sus acciones libres, sino que, mediante tales acciones se hace responsable de sí mismo” (13).

No parece que se pueda iluminar mejor la relevancia moral de lo objetivo, de las obras, de los actos externos. Seremos juzgados por nuestras obras, porque ellas son “criaturas” de nuestra libertad en las que nos hemos expresado y forman parte de nosotros mismos.

“Es necesario–insiste el Romano Pontífice– subrayar esta relación fundamental entre el acto realizado y la persona que lo realiza”. Nuestras obras expresan siempre lo que somos o, al menos, algo de lo que somos; y con ellas no sólo “hacemos cosas”, “nos hacemos” también a nosotros mismos: sabios o ignorantes, justos o injustos, prudentes o imprudentes, lujuriosos o castos.