Concordancias y discrepancias entre la Iglesia católica y la ortodoxa

Tomado de Catholic.net

Para superar estas divergencias hace años que están en contacto teólogos católicos y ortodoxos, animados por los Pontífices

Por: A. Santos Hernández

1. Introduccióncatolicos y ortodoxos

La teología ortodoxa concuerda generalmente con la católica, pues ambas poseen una herencia común en el orden dogmático, y aun ascético y litúrgico. Los ortodoxos poseen un gran número de elementos primordiales de la Iglesia verdadera de Cristo, como son, entre otros: el Bautismo con todos los demás Sacramentos, y por consiguiente sus respectivas gracias sacramentales; la sucesión apostólica en el episcopado y en el sacerdocio, aunque no admitan la institución del Primado jurisdiccional romano; los poderes eclesiásticos de orden en toda su plenitud, con un verdadero y auténtico episcopado, de jurisdicción (a pesar de las discusiones entabladas por algunos teólogos católicos en este campo, que sostienen que en virtud del cisma ha quedado cortado todo influjo directo con el Pastor Supremo, del que proviene toda jurisdicción; en todo caso, puede ser efectivo en virtud de la «economía»» pastoral de toda la Iglesia) y de magisterio a través de los Concilios, Santos Padres del Oriente, vida litúrgica, etc. (aunque esté, por efecto de la ruptura, en estado restringido y precario); la tradición ascética y espiritual de la Iglesia primitiva, con la vida monástica, que es su santidad visible; el culto a la Santísima Virgen, de la que el Oriente siente alta estima y veneración (aunque, por otro lado, y por razones diversas, nieguen luego sus grandes privilegios de la Concepción Inmaculada y de su Asunción a los Cielos, más bien como dogmas que como doctrina); la veneración de los santos (después de las grandes luchas sostenidas con ocasión de la herejía iconoclasta). Además una buena cantidad de fórmulas oracionales. La mayor parte, en fin, del tesoro dogmático.

¿Todas las religiones son iguales?

Tomado de Infocatolica.com

vaticanoCfr. Ocampo Ponce Manuel. El Laicopina Año 2 NUM.18 Octubre 2014, pp 2 y 3.

En la actualidad es muy común escuchar que todas las religiones son iguales. Sin embargo, es necesario reflexionar un poco al respecto porque aunque el Espíritu Santo puede actuar y dar su gracia a cualquier hombre aun si éste se encuentra en una religión pagana, las otras religiones que se basan en el Corán, Veda… no pueden ser reveladas por Dios, porque surgen de la iniciativa del hombre y no son ni pueden demostrar que son reveladas formalmente por Dios. Por lo mismo ni siquiera pueden considerarse como revelaciones paralelas o complementarias de la religión Católica. También es muy importante comprender que las otras religiones no pueden considerarse como vías extraordinarias establecidas por Dios aun cuando Dios pueda actuar en cualquier hombre y en cualquier momento por medio de la gracia actual llevándolo por caminos extraordinarios a la incorporación a la Iglesia que Él instituyó.

Por qué soy católico: La cuestión filosófica Parte II

Tomado de Infocatolica

Las 5 vías de Santo Tomás

¿No las conocen? Véanlas aquí ¿Ya volvieron? si las entendieron de una vez es que nacieron en el Siglo XIII o han estudiado extensivamente la escolástica, para el resto de nosotros vale la pena  revisarlas nuevamente, a ver si sacamos algo en limpio esta vez. Sin dudas que el tipo escribía sin concesiones, y sólo leyéndolas varias veces es posible comenzar a dilucidar qué quiere decir. Por lo mismo, para quien ha decidido que no hay pruebas porque Dios no puede existir, es fácil darles un vistazo y descartarlas.

No explicaremos cada una de las vías aquí, que bastante se ha escrito al respecto, sino que iremos directamente a los obstáculos que el hombre moderno encuentra para comprenderlas en su sentido original.

“¿Probar por el movimiento? Pero si en esa época ni siquiera conocían la gravedad. Hoy sabemos que algunas cosas no se mueven por otros que las empujen, sino por la fuerza de gravedad”

Primero que nada aclaremos que el Aquinate aquí no se refiere al movimiento en el sentido estrictamente local, de desplazarse de un lugar a otro, sino en el sentido de la filosofía escolástica, es decir, de pasar de la potencia al acto, de modo que una traducción moderna de la premisa sería “todo cambio es provocado por otro”

Cuaresma es un trecho del camino al que sólo da sentido el amor

vivircuaresmaSi fuéramos automóviles, la Cuaresma sería el tiempo de cambiar el aceite y afinar el motor.

Si fuéramos jardines, la Cuaresma sería tiempo de fertilizar nuestra tierra y arrancar las malas yerbas.

Si fuéramos alfombras, la Cuaresma sería tiempo de darles una buena limpieza con el aspirador o una buena sacudida.

Si fuéramos baterías (pilas), la Cuaresma sería tiempo de recargarlas.

Pero no somos ninguna de estas cuatro cosas:

Somos personas que, quizá, muchas veces hemos hecho cosas malas y necesitamos arrepentirnos de ellas. De aquí la necesidad de hacer una buena confesión.

Somos personas que muchas veces nos dejamos llevar por nuestro egoísmo y que, por lo tanto, necesitamos empezar a pensar en los demás. De aquí la necesidad de la limosna.

Somos personas que muchas veces perdemos de vista el fin para el que fuimos creados por Dios. Necesitamos, pues, recobrar la vista. De aquí la necesidad de la oración…

Por qué soy católico: La cuestión filosófica Parte I

Tomado de Infocatolica

Algunos, tanto escépticos como creyentes, han respondido negativamente a esta pregunta.

Para los que están convencidos de que el conocimiento de Dios se obtiene a través de medios directos (como la revelación privada, la intuición o la íntima convicción), no vale la pena preguntarse si Dios existe. En el campo opuesto, para los que sostienen que Dios es una entidad estrictamente ficticia, como las hadas o los dioses paganos, dedicar tiempo a discurrir sobre tal categoría de seres no es más que un juego sin sentido.

A los primeros, replicamos que esas experiencias no son comunes a todos, que la mayoría de nosotros, que no podemos acceder directamente a ellas, experimentamos dudas en un momento u otro de la vida y por lo tanto nos vemos forzados a tomar otros caminos para dilucidar la pregunta de si Dios existe.

Por su parte, a los escépticos que nos llaman a no perder tiempo siquiera en la indagación, debemos responder admitiendo en primer lugar que los hombres han creído en seres que luego se han demostrado inexistentes, pero no siempre la indagación ha resultado infructuosa. Por ejemplo, por mucho tiempo se asumió que la Iliada era una obra mitológica, sin base en la realidad, hasta que se encontró y dató la ciudad de Troya en Asia Menor.