La Iglesia busca anunciar a Cristo

La Iglesia busca anunciar a Cristo, no ganar miembros, Primer mensaje leído en público de Benedicto XVI

406295_426050860813688_1354341504_nROMA, 22 Oct. 14 / 11:55 am (ACI/EWTN Noticias) .- Cientos de alumnos de la Pontificia Universidad Urbaniana, escucharon con atención el mensaje que el Sumo Pontífice Emérito, Benedicto XVI, les envió con ocasión de la inauguración de un aula magna que lleva su nombre y en el que recordó que los cristianos anuncian a Jesucristo por el deber de transmitir la alegría de la buena noticia, no para ganar miembros para la Iglesia.

El Prefecto de la Casa Pontificia y secretario personal del Papa Ratzinger, Arzobispo Georg Gaenswein, compartió el mensaje en la nueva “Aula Magna Benedicto XVI” de la Urbaniana.

En el texto, Benedicto XVI recuerda que “no anunciamos a Jesucristo para que nuestra comunidad tenga el máximo de miembros posibles, y ni mucho menos por el poder. Hablamos de Él porque sentimos el deber de transmitir la alegría que nos ha sido donada”.

“Cuando Andrés encontró a Cristo, no pudo hacer otra cosa que decirle a su hermano: ‘Hemos encontrado al Mesías’. Y Felipe, al cual se le donó el mismo encuentro, no pudo hacer otra cosa que decir a Bartolomé que había encontrado a aquél sobre el cual habían escrito Moisés y los profetas”, añadió.

Desde el monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano, donde se dedica a la oración desde su renuncia a la Sede de Pedro en febrero de 2013, Benedicto XVI recordó que “la alegría exige ser comunicada. El amor exige ser comunicado. La verdad exige ser comunicada. Quien ha recibido una gran alegría, no puede guardársela solo para sí mismo, debe transmitirla. Lo mismo vale para el don del amor, para el don del reconocimiento de la verdad que se manifiesta”.

Benedicto XVI señaló que “seremos anunciadores creíbles de Jesucristo cuando lo encontremos realmente en lo profundo de nuestra existencia, cuando, a través del encuentro con Él, nos sea donada la gran experiencia de la verdad, del amor y de la alegría”.

“Hemos conocido y creído el amor’: esta frase expresa la auténtica naturaleza del cristianismo. El amor, que se realiza y se refleja de muchas maneras en los santos de todos los tiempos, es la auténtica prueba de la verdad del cristianismo”, concluyó.

Esta es la tercera vez que se conoce una declaración del Sumo Pontífice Emérito luego de su renuncia al pontificado, pero es la primera vez que el texto se lee en público. Las dos primeras ocasiones fueron la carta que envió a un periodista del diario italiano La Repubblica y la entrevista que concedió para un libro sobre San Juan Pablo II.

Este es el texto completo del mensaje de Benedicto XVI a los estudiantes de la Pontificia Universidad Urbaniana:

Pecados según su gravedad

Pecados según su gravedad

Pecado Venial, Mortal y contra el Espíritu Santo.
Por: Ma. del Carmen Rodríguez | Fuente: Catholic.net

pecadoEl pecado es toda acción u omisión voluntaria contra la Ley de Dios o de la Iglesia, o cualquier falta en el cumplimiento del deber y de nuestras obligaciones.

Hay diferentes pecados según su gravedad:

Mortal:

Es el que separa totalmente al hombre de Dios y requiere del sacramento de la Reconciliación para que sea perdonado. Para que un pecado sea mortal, se necesita que haya materia grave, pleno conocimiento, y consentimiento. En otras palabras, que lo que se hace sea grave, que se conozca la gravedad y que aún así se cometa. Se merece el castigo de vivir apartados de Dios en la vida eterna. También hace que se pierdan los méritos alcanzados por las buenas obras.

Venial

Cuando la materia es leve o cuando se desobedece una materia grave, pero sin conocimiento, ni consentimiento. El pecado venial deliberado y sin arrepentimiento nos dispone poco a poco al pecado mortal, pero no rompe la amistad con Dios totalmente, es humanamente reparable con la gracia de Dios.
Si alguien se niega a recibir la misericordia de Dios, no será perdonado. Es lo que llamamos el pecado contra el Espíritu Santo.
El pecado genera una facilidad para el pecado, la repetición de los malos hábitos nos lleva al vicio. Por ello se nos oscurece la conciencia y llega un momento en que no sabemos que está bien y que está mal. Es conveniente luchar contra nuestros malos hábitos antes que nos lleven a la enemistad total con Dios.
El pecado es una realidad opuesta a la Salvación que Dios nos ofrece. El pecado nos esclaviza, nos hace menos libres, ya que estamos esclavizados por nuestras pasiones, vicios, etc.
No hay pecado que no pueda ser perdonado si nos acogemos a la misericordia de Dios con un corazón arrepentido y humillado.

Los Mandamientos de la Iglesia

Los Mandamientos de la Iglesia

Un camino en amistad con nuestros guías y hermanos
Por: Tere Fernández | Fuente: Catholic.net

Santisima trinidadDios en su infinita misericordia nos envía a su Hijo para darnos la posibilidad de la salvación. Cristo padeció, murió y resucitó por nosotros, con ello, nos obtuvo la redención. Con el fin de continuar su obra redentora, funda la Iglesia, que es la designada por Él como guardiana de los medios de salvación.

Escogió a los apóstoles para que gobernaran la Iglesia y les transmitió sus poderes. Les dijo: “Lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”. Mt. 19,16.

Los poderes que Cristo le transmitió a los apóstoles son:
Enseñar con autoridad la doctrina de Cristo. Por ello, siempre debemos estar atentos a lo que el Magisterio nos dice. La Iglesia nos va enseñando el camino a seguir para obtener la salvación.
Santificar por medio de los sacramentos. La Iglesia es la encargada de administrar los sacramentos, Ella es en sí misma, sacramento de salvación. Todos tenemos necesidad de la gracia para salvarnos, solos no podemos, por tanto, no podemos rechazar esta función de la Iglesia.
Gobernar mediante leyes que obligan en conciencia. Siempre debemos obedecer al Magisterio en cuestiones de fe. Por esta autoridad que le viene del mismo Jesucristo, la Iglesia puede y debe promulgar leyes que ayuden a los fieles en su camino hacia la Casa del Padre.

La Iglesia tiene un doble fin:
Un fin último que es la gloria de Dios
Un fin próximo, la salvación de los hombres.

La Iglesia, como Madre y Maestra que es, para cumplir con su misión da normas para ayudar a los cristianos a cumplir y vivir mejor los mandatos de Dios. Entre estas leyes o normas se encuentran los Mandamientos de la Iglesia. Todas las personas que pertenecen a Ella están obligados a cumplir con ellos.

Los mandamientos de la Ley de Dios son inmutables, no pueden cambiar por estar basados en la naturaleza humana, obligan todas las personas, pues están inscritos en la conciencia.

El carácter obligatorio de las leyes positivas promulgadas por la autoridad eclesiástica tienen como fin garantizar a los fieles el mínimo indispensable en el espíritu de oración y en el esfuerzo moral.

Los mandamientos de la Iglesia son aquellos preceptos dados por la Iglesia para promover el acercamiento a los sacramentos y a la vida litúrgica de todos sus hijos y así ayudarles a participar activamente en la vida de la Iglesia, a cumplir sus deberes con Cristo y beneficiarse de los dones de salvación que Él nos entregó.

Sinopsis del Papa Francisco

Sinopsis del Papa Francisco

ppfranciscoB140313(en latín Franciscus PP.), nacido Jorge Mario Bergoglio S. J. (Buenos Aires, 17 de diciembre de 1936), es el papa número 266 de la Iglesia católica y jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano. Resultó elegido el 13 de marzo de 2013, tras el la renuncia al cargo de Benedicto XVI, por los cardenales que votaron en el cónclave. Es el primer Pontífice procedente del continente americano.

Anteriormente, tras la muerte del papa Juan Pablo II el 2 de abril de 2005, fue considerado uno de los candidatos a tomar el lugar del Sumo Pontífice,2 cargo para el cual fue electo Joseph Ratzinger, quien adoptó el nombre papal de Benedicto XVI).

Bergoglio fue presidente de la Conferencia Episcopal Argentina durante dos períodos. Impedido por el estatuto de asumir un nuevo mandato, durante la 102.º asamblea plenaria de ese organismo se eligió al arzobispo de la Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz, José María Arancedo, para sucederlo.3

Jorge Bergoglio nació en la ciudad de Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, hijo de un matrimonio de italianos formado por Mario Bergoglio (empleado ferroviario) y Regina (ama de casa). Egresó de la escuela secundaria industrial E.N.E.T Nº 27 (ahora E.T.Nº 27) Hipólito Yrigoyen, con el título de técnico químico. A los 21 años (en 1957) decidió convertirse en sacerdote. Ingresó en el seminario del barrio Villa Devoto, como novicio de la orden jesuita.

Fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969. A partir de entonces hizo una larga carrera dentro de la orden de la cual llegó a ser «provincial» desde 1973 hasta 1979, ya durante la Dictadura cívico-militar argentina. (Ver Actuación de Bergoglio durante la dictadura argentina).