El Anticristo de Santa Hildegarda de Bingen

El Anticristo de Santa Hildegarda de Bingen

Tomado: Verboencarnado

anticristo-signorelli-251x300Aunque no es nuestro ámbito específico el de la Parusía o el fin de los tiempos, hemos decidido publicar aquí las siguientes líneas a raíz de diversas consultas de nuestros lectores; pero no sólo por ello: sucede que la última de las doctoras de la Iglesia, es casi desconocida en el mundo hispanohablante y, en caso de serlo, lo es parcial o tergiversadamente.

Reconocemos que, aunque no somos especialistas en el tema (simplemente devotos divulgadores de su doctrina) hemos tenido la gracia de contactarnos con quienes sí han estudiado en profundidad la vida y obra de la doctora alemana: las Profs. Azucena Fraboschi (traductora e intérprete de su pensamiento con numerosos trabajos sobre ella y fundadora y directora de un Centro de Estudios hildegardiano, el 1º de América de habla hispana) y la Prof. María Delia Buisel, de quien nos reconocemos discípulos. A sus trabajos nos remitimos(1).

Pero antes que nada digamos sólo dos palabras de qué es esto de llamar a alguien “Doctor/a de la Iglesia”; no se trata de quien ha hecho un “doctorado”, naturalmente, sino de un título que la Iglesia (el Papa o un concilio ecuménico) otorga oficialmente a ciertos santos para reconocerlos como eminentes maestros de la fe para los fieles de todos los tiempos. El título de doctor representa, además del oficio litúrgico, la recomendación de su doctrina, sobre todo en orden a la enseñanza.

En el caso de Hildegarda, fue en octubre de 2012 cuando Benedicto XVI otorgó este título tanto a ella como a san Juan de Ávila, el eminente teólogo español.

Vale recordar que, en la actualidad, 35 son los Doctores de la Iglesia, entre los cuales sólo cuatro son las mujeres que a poseer ese título: Santa Teresa de Ávila, Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Lisieux y Santa Hildegarda de Bingen.

Qué es la virtud. Tipos de virtudes

Qué es la virtud. Tipos de virtudes

Las virtudes como camino para vivir cerca de Dios y cumplir con nuestra misión aquí en la Tierra.

Tomado de: Catholic.net

vela-encendidaEl hombre fue creado por Dios para vivir eternamente en amistad con Él. Por lo tanto, el hombre está destinado a la vida eterna y debe vivir de cara a ella.
Para alcanzarla se necesita la gracia que Dios nos otorga. En otras palabras, Dios es quien da la santidad. Pero como Dios, siempre, va a respetar la libertad, alcanzar la santidad implica una respuesta de parte del hombre.
La santidad es la identificación con Cristo en el cumplimiento amoroso de la voluntad de Dios, mediante el ejercicio de las virtudes.
Las virtudes son hábitos buenos que nos llevan a hacer el bien. Podemos tenerlas desde que nacimos o podemos adquirirlas después. Son un medio muy eficaz para colaborar con Dios, pues implican que hemos decidido, libre y voluntariamente, hacer el bien, es decir, cumplir con el plan de Dios.
La virtudes la disposición habitual y firme de hacer el bien y se adquiere por repetición de actos o por un don de Dios.
La virtud permite a la persona no sólo hacer el bien, sino dar lo mejor de sí misma. La persona debe de superarse siempre como hombre y como cristiano.
El objetivo de una vida virtuosa es llegar a ser semejantes a Cristo, no es un perfeccionismo, donde la persona elimina defectos porque considera que no debe de tener tal o cual falla, esto sería un vanidoso mejoramiento de sí mismo. Tampoco es un narcisismo de verse bien, que todos piensen que es lo máximo. La virtud no es una higiene moral por la cual limpio mi persona.
Las virtudes son hábitos operativos, es decir, hay que actuarlos. No se trata de tener buenas intenciones, “pensar tengo que ser más ordenado”, hay que ser más ordenado.
Por ello es que el hombre debe encauzar las pasiones para ser un hombre íntegro. Porque las virtudes de adquieren por medio de actos virtuosos.
La perfección de la que hablamos es un crecimiento armónico de toda la personalidad, por eso al crecer en una virtud crecen las demás porque el ejercicio de una virtud implica la práctica de otras. La laboriosidad exige ser ordenado, responsable, etc. La paciencia implica la tolerancia, la aceptación, la flexibilidad, etc.

Qué es la fiesta Halloween

Las dominicas de Lerma explican lo que es la fiesta Halloween:

No es cristiana; culto a satanás; brujería…

Tomado de: Religion en libertad

halloween-300x300 Las Dominicas de Lerma son religiosas contemplativas que viven en ese pequeño pueblo de Burgos (España). Cada día envían lo que ellas llaman: un “reto del Amor“, que es una reflexión espiritual dirigida sobre todo a los seglares.

Estas monjas de clausura suelen recibir muchas preguntas e inquietudes, y entre ellas está el llamado “asunto Halloween“, que en los últimos años ha disparado la preocupación de muchos fieles que ven en esta fiesta pagana una connotación anticristiano..

¿Qué es esta fiesta de Halloween?
Las Dominicas de Lerma responden a lo que muchas personas les preguntan: “¿Debemos o podemos celebrar esta fiesta?“. Y esta es la respuesta de las religiosas:

«Primero habría que preguntarse: ¿Pero en realidad que es esta fiesta de Halloween? ¿Quién se esconde detrás de ella?

¿Existe realmente el infierno?

El infierno es un estado que corresponde, en el más allá, a los que mueren en pecado mortal y enemistad con Dios.

Por: Lucrecia Rego de Planas | Fuente: Catholic.net

boca_del_infierno_ilust1¿Qué es el infierno? El infierno es un estado que corresponde, en el más allá, a los que mueren en pecado mortal y enemistad con Dios, habiendo perdido la gracia santificante por un acto personal, es decir, inteligente, libre y voluntario. ¿En verdad existe el infierno? Jesucristo habla del infierno muchísimas veces en el Evangelio y expresa claramente su carácter de castigo doloroso y eterno. ¿Crees que si no existiera el infierno, Jesús hubiera empleado su tiempo, que Él sabía muy valioso, hablando de una mentira, algo ficticio, sólo para asustar a los hombres? Jesucristo sabía lo que es el infierno y por eso vino al mundo: a librarnos de ese castigo, a enseñarnos el camino para llegar al Cielo. Por otra parte, si el infierno no existiera, ¿qué sentido tendría la salvación? ¿A qué hubiera venido Jesús al mundo? ¿A salvarnos de qué? No podemos escapar de creer que el infierno es algo real. Debemos tomar en serio la posibilidad de ser desgraciados para siempre. La existencia del infierno y de que es eterno, fue definido dogma de fe en el IV Concilio de Letrán.

Juan Pablo II y la Divina Misericordia

La vida terrena de Juan Pablo II fue coronada con el mensaje central de su Pontificado, el de la Divina Misericordia

“La vida terrena de Juan Pablo II fue coronada con el mensaje central de su Pontificado, el de la Divina Misericordia”

Entrevista a Mª Ángeles Manglano, autora del libro “Orar con la Divina Misericordia” (Cobel Ediciones, 2010), sobre la relación entre Juan Pablo II, Santa Faustina Kowalska, y el mensaje de la Divina Misericordia.

Juan-pablo-ii1. ¿Por qué Benedicto XVI ha querido hacer coincidir la beatificación de Juan Pablo II con la fiesta de la Divina Misericordia?

Antes de especular sobre otros motivos, prefiero empezar con unas palabras de Benedicto XVI en 2008: “Juan Pablo II se convirtió (…) en apóstol de la Divina Misericordia. En la noche del inolvidable sábado 2 de abril de 2005, cuando cerró los ojos a este mundo, se celebraba precisamente la vigilia del segundo domingo de Pascua, y muchos observaron la singular coincidencia, que unía en sí la dimensión mariana –primer sábado del mes– y la de la Divina Misericordia”1. Al fijar la fecha de la beatificación de Juan Pablo II, el Papa ha querido subrayar con todavía más intensidad esa providencial “coincidencia”.

Basándome en esas palabras de Benedicto XVI, me atrevería a desgranar en tres ideas los motivos por los que el Romano Pontífice ha elegido esa fecha. La primera es que Benedicto XVI ha entendido, con la misma fuerza que su predecesor, la importancia de este mensaje para la sociedad moderna: “¡Cuánta necesidad de la misericordia de Dios tiene el mundo de hoy!”2, había afirmado Juan Pablo II. La segunda es que el Papa se da cuenta de que el mejor modo de propagar ese mensaje todavía más es poniéndolo bajo la intercesión del Papa polaco, que fue quien instituyó el Domingo de la Divina Misericordia en la Iglesia Universal. Y la tercera idea no es más que una consecuencia lógica de las dos primeras: ¿Qué mejor manera de propagar el mensaje de la Divina Misericordia que haciéndolo coincidir con el que probablemente vaya a ser el evento más multitudinario que tenga lugar en el Vaticano en este año 2011?