Tomado de Facebook Conferencia de Obispos
Texto: Yarelis Rico
Fotos: Janely García
Arquidiócesis de la Habana, septiembre 17 de 2015 “Los jóvenes debemos salir a misionar”. Es este el reto más urgente que tiene la juventud católica cubana para Amalia Ramos Isivate, miembro de la pastoral juvenil habanera y estudiante de quinto año de la Licenciatura en Periodismo. No advierte otro empeño más perentorio que salir de los templos hacia las periferias existenciales y geográficas, “no con discursos vacíos sobre la fe, sino con vivencias de ella, con ejemplos de vida marcados por el Amor y la cercanía que solo otorga el diálogo que dice y escucha” Envuelta en jornadas nocturnas de intenso júbilo, de oración unida y compartida con hermanos de diversos credos, con agnósticos, con curiosos o simples desconocedores que se abren por primera vez a la Palabra de Dios, Amalia accede a compartir su testimonio. Ella espera al Papa Francisco como el hombre bueno y cercano, el argentino sencillo y austero que es, también para muchos, el primer y gran fruto de ese continente que San Juan Pablo II definió como la tierra de la esperanza católica. Lo admira, “y mucho”. Es espontánea al decirlo, y en su evocación al padre jesuita Jesús Iglesias, que le acompañó y aconsejo desde niña, parece describir al Francisco que llega a Cuba. “El padre Jesús ya no está entre los jóvenes de la comunidad del Sagrado Corazón, en el Diezmero, adonde pertenezco, pero en esa especie de viaje que es la vida de fe, siempre nos acompaña con esas dos características



