LOS PRINCIPALES MOTIVOS PARA QUE SE ROMPA UN MATRIMONIO SON:

maynez_sac31. Desaparece la confianza: Puede ser debido a una infidelidad, mentira, traición…

2. Desigualdad de poder: Es más probable que se rompa una pareja si uno de los dos tiene más poder en la toma de decisiones. Si es siempre el mismo quien se encarga de todo, no existe equilibrio y aparece la inestabilidad.

3. Aceptación de estereotipos: Cada vez ocurre menos, pero aún existen creencias basadas en mitos del tipo “los hombres deben ganar más que las mujeres” o “la mujer debe quedarse en casa con los niños”.

4.Aislamiento de amigos y familia: A veces la pareja se aisla de su entorno por miedo o inseguridad, “queremos estar juntos y solos”. Al principio de la relación es normal, pero es más sano interactuar con otras personas regularmente.

5.Falta de conocimiento de sí mismos: Si no tenemos claro quienes somos y lo que queremos de la relación, ni lo que la otra parte quiere, difícilmente podemos construir una buena relación.

6. Baja auto-estima, inseguridad y falta de confianza: Si uno de los dos se siente poco valorado, puede volverse posesivo y dependiente.

7. Celos: Los celos excesivos pueden crear abusos e incluso violencia.

8. Falta de comunicación: La pareja tiene que compartir opiniones, valores, necesidades, frustraciones, alegrías…. para reforzar el lazo afectivo.

9. Excesivo control: Controlar a todas horas al otro hace que la relación se vuelva auto-destructiva o débil, y muestra un amor obsesivo.

10. Mal sexo: Causa obvia, a veces consecuencia de las razones anteriores, si no hay entendimiento en el sexo o simplemente no lo hay, una pareja no puede funcionar.

El decálogo del Papa Francisco para alcanzar la felicidad

Tomado de Pildorasdefe.net

Vivir y dejar vivir, compartir el domingo en familia, jugar con los niños y darse a los demás. Estos son algunos de los consejos que da el Papa Francisco en su decálogo para ser feliz, publicado por Pablo Calvo para la revista argentina -Viva-

DecalogoFelicidadPapaFrancisco

Vivir y dejar vivir a los demás, cuidar la naturaleza, compartir el domingo en familia y jugar con los niños. Olvidarse de lo negativo y darse a los demás. Estos son algunos de los consejos que nos ha regalado el Papa Francisco en su decálogo para ser feliz publicado por Pablo Calvo en su entrevista al Pontífice para la revista argentina “Viva”.

¿Cuál es la fórmula de la felicidad?, preguntó el periodista. Y luego dice: “El Papa Francisco no esquiva la pregunta, en esta respuesta puntual y en el resto de la charla, se anima a ensayar una receta para ser feliz”.

A continuación te presentamos estos diez pequeños consejos que parecen ser parte de esa receta que se nos hace bastante complicado de alcanzar en nuestro camino de vida, pero que el Santo Padre invita y hace un llamado fraterno al pueblo de Dios y al mundo entero, a practicarlo en la cotidianidad de nuestros actos

1. Vive y deja vivir: “Acá los romanos tienen un dicho y podríamos tomarlo como un hilo para tirar de la fórmula esa que dice: “Anda adelante y deja que la gente vaya adelante”. Viví y dejá vivir, es el primer paso de la paz y la felicidad”.

2. Darse a los demás: “Si uno se estanca, corre el riesgo de ser egoísta. Y el agua estancada es la primera que se corrompe”. …Continue reading

La bendición de los alimentos y otras buenas costumbres a cultivar

Tomado de Pildoras de Fe

bendecir-alimentos-familiaBendecir los alimentos, aunque sea muy breve, nos recuerda nuestra dependencia de Dios para la vida y fortalece nuestra gratitud

“Bendice, Señor, esta comida que vamos a tomar, para mejor servirte y amarte”: esta era la sencilla oración que nos enseñaron mis padres para bendecir la mesa antes de comer, todos juntos, que éramos un montón. Perfectamente pensada para que hasta los más pequeños pudieran aprenderla y entenderla.

Así dice el n.227 de Laudato si:

“Una expresión de esta actitud es detenerse a dar gracias a Dios antes y después de las comidas. Propongo a los creyentes que retomen este valioso hábito y lo vivan con profundidad.
Ese momento de la bendición, aunque sea muy breve, nos recuerda nuestra dependencia de Dios para la vida, fortalece nuestro sentido de gratitud por los dones de la creación, reconoce a aquellos que con su trabajo proporcionan estos bienes y refuerza la solidaridad con los más necesitados”.

Al leer este párrafo de la encíclica inmediatamente recordé esa oración aprendida en mi infancia que luego me ha servido toda mi vida, incluso para rezarla interiormente cuando las circunstancias del ambiente no me aconsejan repetirla en voz alta.

Es una fórmula sencilla para que los niños aprendan y los adultos recordemos que Dios es el creador y dueño, y nosotros administradores de la casa común, Tierra.

La bendición de la comida me recuerda al momento del ofertorio de la Misa en el que se ofrecen el pan y el vino (fruto de la tierra y del trabajo del hombre) que luego se convierten en el cuerpo y sangre de Cristo, en ese “acto de amor cósmico”, como la llama el Papa Francisco en la Laudato si.

En este bendito país, República Dominicana, todavía se mantienen algunas costumbres, con alto raigambre social, que son expresión social de profundas raíces cristianas. …Continue reading

El Papa pide “morderse la lengua” para sembrar paz y no cizaña

Tomado de Portal luz

1697_papa_1En la Iglesia hay una enfermedad: la de sembrar la división y la cizaña. Los cristianos, en cambio, están llamados a pacificar y reconciliar, como lo hizo Jesús. Lo dijo el Papa Francisco en la homilía de la misa matutina en la Casa de Santa Marta.

¿Siembro la paz o la cizaña?

«Señor tú has dado tu vida, dame la gracia de pacificar, de reconciliar. Tú has derramado tu sangre, que no me importe que se me hinche la lengua un poco si me muerdo antes que hablar mal de los demás».

En la Carta a los Colosenses san Pablo muestra la tarjeta de identidad de Jesús: es el primogénito de Dios, es Dios mismo. El Padre lo ha enviado a “reconciliar y pacificar” a la humanidad después del pecado. “La paz es obra de Jesús”, dijo el Papa, de su “abajarse para obedecer hasta la muerte y muerte de cruz”. “Y cuando hablamos de paz o reconciliación”, aunque sean pequeñas paces, pequeñas reconciliaciones, tenemos que pensar en la “gran paz y en la gran reconciliación” que hizo Jesús”. “Sin Él la paz no es posible. Sin Él no es posible la reconciliación”. “Nuestra tarea – dijo el Papa Francisco – es la de ser “hombres y mujeres de paz, hombres y mujeres de reconciliación”, en medio de las noticias de guerras, de odio, “incluso en las familias”.

«Y nos hará bien preguntarnos: ¿Yo siembro paz? Por ejemplo, con mi lengua, ¿siembro paz o siembro cizaña?¿Cuántas veces hemos oído decir de una persona: “Pero, ¡tiene una lengua de serpiente!”, porque hace siempre lo que hizo la serpiente con Adán y Eva, ha destruido la paz. Y esto es un mal, esta es una enfermedad en nuestra Iglesia: sembrar división, sembrar el odio, no sembrar la paz. Es bueno para nosotros que cada día nos hagamos esta pregunta: ‘¿Hoy sembré paz o sembré cizaña?‘. ‘Pero, a veces, hay que decir las cosas, porque aquél y aquella…’: con esta actitud, ¿qué siembras tú?»

Quien trae paz es santo, quien habla mal, es un terrorista

Los cristianos, por lo tanto, están llamados a ser como Jesús, que “vino a nosotros para pacificar y reconciliar”:
«Si una persona, durante su vida, no hace otra cosa que reconciliar y pacificar, se la puede canonizar: esa persona es santa. Pero, debemos crecer en esto, debemos convertirnos: nunca una palabra que sea para dividir, nunca. Nunca una palabra que traiga guerra, pequeñas guerras, nunca las habladurías. Yo pienso: ¿qué son las habladurías? ‘Eh, nada, decir una palabrita contra otro o contar una historia: hizo esto…’ ¡No! Decir habladurías es terrorismo porque el que las hace es como un terrorista que tira una bomba y se va, destruye: con la lengua destruye, no hace la paz. Pero, ¿es vivo eh? No es un terrorista suicida, no, no, él se cuida bien».

Hay que morderse la lengua

El Santo Padre repitió entonces una pequeña exhortación:

«Cada vez que me viene a la boca decir algo que sea sembrar cizaña y división y hablar mal del otro… ¡morderse la lengua! Se los aseguro, ¿eh? Que si ustedes hacen este ejercicio de morderse la lengua en lugar de sembrar cizaña, las primeras veces se les hinchará la lengua, herida, porque el diablo nos ayuda en esto porque es su trabajo, su oficio: dividir».

El P. Lombardi advierte que perdonar a quienes se arrepienten de abortar no minimiza el crimen cometido

Tomado de Infocatolica

La prerrogativa que ha concedido el papa Francisco, durante el Año Jubilar de la Misericordia, para que los sacerdotes puedan perdonar el pecado del aborto no significa minimizar este crimen, sino hacer entender a quién lo ha cometido la gravedad del mismo. Así lo aseguró este martes el padre Federico Lombardi, en unas declaraciones realizadas en la Sala de Prensa del Vaticano. De esa manera, sale al paso de la manipulación de muchos medios de comunicación, que plantean poco menos que el aborto ha dejado de ser pecado. (Zenit) El P. Lombardi aseguró que en el texto, el Pontífice es claro, pues le indica a los sacerdotes que «se deben preparar para esta gran tarea» sabiendo conjugar «palabras de genuina acogida con una reflexión que ayude a comprender el pecado cometido».

Además los sacerdotes, prosiguió el portavoz, deberán «indicar un itinerario de conversión verdadera para llegar a acoger el auténtico y generoso perdón del Padre que todo lo renueva con su presencia».

Y precisó que normalmente el perdón del pecado para quienes cometieron o participaron de alguna manera en un aborto, puede ser dispensado solamente por el obispo local o por el sacerdote por él indicado.

Con motivo de este evento, el Papa «decidió conceder a todos los sacerdotes para el Año Jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón».

Lombardi ha señalado además, que el Santo Padre indica en la carta enviada a Mons. Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización, que «uno de los graves problemas de nuestro tiempo es, ciertamente, la modificación de la relación con la vida. Una mentalidad muy generalizada que ya ha provocado una pérdida de la debida sensibilidad personal y social hacia la acogida de una nueva vida. Algunos viven el drama del aborto con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo».

Por ello insistió el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el perdón tiene que abrir las puertas a la conversión de las personas que han cometido este pecado.

«El perdón de Dios –escribe el Pontífice en la carta– no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre».

Precisó el portavoz del Vaticano, que esta facultad extendida a los sacerdotes será válida durante el Jubileo de la Misericordia.

El texto escrito por el Papa reconoce las dificultades que viven quienes lo han practicado: «Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por dónde ir. Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión».

En su carta el Pontífice además demuestra que conoce a fondo el tema: «Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa. Lo sucedido es profundamente injusto; sin embargo, sólo el hecho de comprenderlo en su verdad puede consentir no perder la esperanza».