¿Para qué sirven los santos?

Tomado de encuentra.com

Los santos nos sirven como modelos a imitar en la vivencia de virtudes, son puntos de referencia

¿Es importante rezar a los santos? ¿Debemos venerarlos? ¿Por qué son santos?

Todos fuimos creados por Dios para ser santos.

Dios quiere que todos se salven (1Tm 2,4), pero para salvarse es necesario renunciar al pecado y seguir a Cristo con fe.


Veneración de los santos

Los primeros santos venerados fueron los discípulos de Jesús y los mártires (los que murieron por Cristo). Más tarde también se incluyó a los confesores (se les llama así porque con su vida “confesaron” su fe), las vírgenes y otros cristianos que demostraron amor y fidelidad a Cristo y a su Iglesia y vivieron con virtud heroica.

Con el tiempo creció el número de los reconocidos como santos y se dieron abusos y exageraciones, por lo que la Iglesia instituyó un proceso para estudiar cuidadosamente la santidad. Este proceso, que culmina con la “canonización”, es guiado por el Espíritu Santo según la promesa de Jesucristo a la Iglesia de guiarla siempre (Cf. Jn 14:26, Mt 16:18). Podemos estar seguros que quien es canonizado es verdaderamente santo.

La santidad cristiana

Tomado de Encuentra.com

La «tarea» de la santidad es, en el fondo, «la» tarea: dura toda la vida, abarca todas las ocupaciones.

La continuación de la parábola del hijo pródigo presenta la entrada en escena del hermano mayor:

«El hijo mayor estaba en el campo; al volver y acercarse a casa oyó la música y los cantos, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué pasaba.

Éste le dijo: ha llegado tu hermano, y tu padre ha matado el ternero cebado por haberle recobrado sano. Se indignó y no quería entrar, pero su padre salió a convencerlo.

Él replicó a su padre: mira cuántos años hace que te sirvo sin desobedecer ninguna orden tuya y nunca me has dado ni un cabrito para divertirme con mis amigos. Pero en cuanto ha venido ese hijo tuyo que devoró tu fortuna con meretrices, has hecho matar para él el ternero cebado.

Pero él le respondió: Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo; pero había que celebrado y alegrarse porque ese hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado» (Lc 15,25-32).

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2015

cuaresma-mensaje-papaEl texto ha sido dado a conocer por la Sala Stampa de la Santa Sede en conferencia de prensa. Los idiomas en los que puede encontrarse son el italiano, español, inglés, polaco, alemán, francés y árabe.

A continuación el texto completo en español:

«Fortalezcan sus corazones» (St 5,8)

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos.

Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.

¿Qué es santificar el Trabajo?

Tomado de encuentra.com

Todos podemos hacernos santos, incluso en el trabajo ordinario.

“Santificar el trabajo, santificarse en el trabajo, santificar a los demás con el trabajo”. Ha sido una realidad vivida con esfuerzo y naturalidad.

Sin embargo, la teología exige no sólo el vivir sino el reflexionar sobre lo que se vive. Cada vez he sido más consciente de que sabía reflexivamente que era santificarse en el trabajo y que era santificar a los demás con el trabajo.

¿Qué es santificar el trabajo?

Para santificar es necesario hacerlo humanamente bien, cuidando las cosas pequeñas por amor; que debe ser mucho, intenso, constante y ordenado; que lo importante era hacer el trabajo bien, no que saliera bien; que se debía hacer con rectitud de intención, sólo para agradar a Dios;… El trabajo tiene como objeto la humanización del mundo.

Pero, ¿qué es humanizar al mundo? ¿qué relación existe entre el aspecto subjetivo y objetivo del trabajo? ¿qué relación hay entre entre el trabajo y el nuevo cielo y la nueva tierra? La respuesta viene contemplando a Jesús en Nazaret, al preguntarse: ¿qué ha quedado del trabajo de Cristo como artesano en el hogar de Nazaret? Y la respuesta es: nada material -no nos ha quedado la menor reliquia de su trabajo en la tierra-, lo que Cristo ha hecho con su trabajo -lo que permanece- es empapar de amor la tierra en que vivimos. Después la conclusión es inmediata: – trabajar es aquella actividad que tiene como objeto humanizar el mundo: convertir el mundo en el “hogar” de los hijos de los hombres, en él el aspecto objetivo es secundario; y – santificar el trabajo es hacerlo de tal modo que transforme el mundo en el “hogar” de los hijos de Dios: que el mundo entero sea el “hogar de Nazaret”.

Santidad en las Sagradas Escrituras

Tomado de encuentra.com

¿Qué dice la Biblia sobre ser Santo?

  • [.. .] quien ha empezado en vosotros la buena obra, la llevará a cabo hasta el día de la venida de Nuestro Señor Jesucristo. Flp 1, 6.
  • […] Mas Dios, dador de toda la gracia, que nos llamó a su eterna gloria, El mismo os perfeccionará, fortificará y os consolidará. l Pdr 5, 10.
  • Llegado en poco tiempo a la perfección, vivió una larga vida. Sab 4, 13.
  • Anda en mi presencia y sé perfecto. Gen 17, 1.
  • Sed pues, perfectos, como perfecto es vuestro Padre celestial. Mt 5, 48.
  • En el amor no hay temor, pues el amor perfecto desecha el temor; porque el temor supone castigo, y el que teme no es perfecto en el amor. 1 Jn 4, 18.
  • Yo he venido para que tengan vida, y la tengan abundante. Jn 10, 10.
  • Pero el que guarda su palabra, en ése la caridad de Dios es verdaderamente perfecta. En esto conocemos que estamos en El. 1 Jn 2, 5.
  • Sí quieres ser perfecto, ve, vende cuanto tienes dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos, y ven y sígueme. Mt 19, 21.
  • Sed santos para mí, porque yo, Yavé, soy santo, y os he separado de las gentes para que seáis mios. Lev 20, 26.

Por cuanto que en El nos eligió antes de la constitución del mundo para que fuésemos santos e inmaculados ante El en caridad. Ef 1, 4.