La Biblia antes que la ciencia

bibliaLa Biblia, el libro más controversial, más atacado, pero también más vendido de todos los tiempos, contiene los registros científicos más antiguos en arqueología, física, química, genética, biología, psicología, paleontología, etc.

LA CREACIÓN PERFECTA: Los primeros 23 versículos de la Biblia, describen el orden perfecto de la creación:

1º día: la luz; 2º día: el firmamento;3º día: la tierra y el mar;4º día: el sol, la luna y las estrellas;5º día: los peces y las aves;6º día: los animales y el ser humano.

La ciencia confirma que el ser humano no hubiera podido sobrevivir, si antes no hubieran existido las plantas y las plantas no hubieran podido sobrevivir sin el agua, etc.

¿Quién pudo haberle revelado este orden perfecto a Moisés, el autor del libro del Génesis, hace seis mil años?

El libro de Génesis dice que Dios hizo a las plantas, frutas y animales, según su especie y según su género (Génesis 1:11-12 y 24-25).

La ciencia ha comprobado que cada semilla de planta o de fruta y cada animal, solo puede reproducirse con los de su misma especie.

¿Por qué la Iglesia no acepta el divorcio y sí la nulidad matrimonial?

Tomado de Catholic.net

Divorcio y declaración de nulidad matrimonial no son lo mismo

Por: Jorge Enrique Mújica | Fuente: Actualidad y Análisis

maynez_sac3¿Por qué la Iglesia acepta la nulidad matrimonial y no el divorcio? ¿No es la nulidad una forma de divorcio “a la católica”? Estas dos preguntas suelen presentarse con regularidad en la vida de muchas personas.

Ante todo debemos aclarar contextos y conceptos. El contexto del divorcio es el civil del cual, generalmente, se ocupa el Estado como una forma de regular la vida de sus ciudadanos. Se habla de “declaración de nulidad matrimonial” en ámbito eclesial católico. El significado de ambos términos, sin embargo, no es equivalente.
Mientras por divorcio se entiende la disolución por sentencia del matrimonio (con cese efectivo de la convivencia conyugal) la “declaración de nulidad matrimonial” supone el reconocimiento público de la Iglesia de que dos personas, en realidad, nunca estuvieron casadas.
La casuística para llegar a un veredicto de este tipo por parte de la Iglesia es amplio. Ciñéndonos a algunas de las motivaciones más comunes pueden encontrarse la de imposibilidad de engendrar hijos (con desconocimiento de la otra parte contrayente), la no intención de fidelidad perpetua en matrimonio monógamo, el no querer hacer y entender con el matrimonio lo que hace y entiende la Iglesia católica, casarse por amenaza, etc. Las diócesis suelen estar dotadas de juzgados ante los cuales se tratan los casos de las personas que buscan el reconocimiento de nulidad matrimonial.
Como se puede advertir, divorcio y declaración de nulidad matrimonial no son lo mismo. El primero supone romper una realidad existente y el segundo reconocer que, de hecho, es realidad matrimonial nunca existió.

María: Adoración vs. Veneración

Tomado de Aciprensa

Asunción-de-la-VirgenHay algunos que piensan que los católicos “adoramos” a María ¿Es eso cierto?

1. Desde el designio divino

Dios manda alabar a María. El ángel Gabriel enviado por Dios saludó a María con estas palabras: “Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo” (Lc 1,28). Dios Padre ha querido asociar a María a la realización de su Plan de Reconciliación. Es así que María está asociada a la obra de su Hijo, el Señor Jesús. No es un simple capricho o exageración el reconocer la maternidad divina de María. El misterio de María está íntimamente unido al misterio de su Hijo. En Ella “todo está referido a Cristo”, subordinado a Él. María no tiene naturaleza divina y todos sus dones le vienen por los méritos de su Hijo, y no por ello deja de ser una mujer única, con dones únicos para una misión muy particular en la historia.

La cooperación de María en la obra de la Reconciliación. Para ser la Madre del Salvador, María fue dotada por Dios con dones a la medida de su importante misión; ella es la “Llena de gracia”. Sin esta gracia única, María no hubiera podido responder a tan grande llamado. Ella es Inmaculada, libre de todo pecado original, en virtud de los méritos de su Hijo (LG 53).

Los relatos evangélicos presentan la concepción virginal como una obra divina que sobrepasa toda comprensión y posibilidad humanas (Catecismo de la Iglesia Católica n. 497). María es, pues, una mujer muy especial, dotada por Dios para ser Madre del Redentor, Madre de Dios.

Aclaraciones para los hermanos separados: Los católicos y la Virgen María

Tomado de Aciprensa

¿Por qué los católicos adoran a María? Solamente se debe adorar a Dios.

guadalupePrimero que nada, hay que decir que los católicos no adoramos a la Virgen María. El culto que le profesamos no es adoración, puesto que ésta corresponde únicamente a Dios. Los católicos veneramos a Santa María, porque Ella es la mujer a quien Dios escogió para que fuera la Madre de Cristo. Es decir, María no es una persona cualquiera, es la Madre del mismo Dios. Recordemos el pasaje de la visitación:

“Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno. »” (Lc 1, 41-42)

Isabel llama a María “Bendita tú entre las mujeres”, y la llama de este modo por inspiración del Espíritu Santo, del cual se llena luego de escuchar el saludo de María. Y la Virgen misma dice en los siguientes versículos:

“Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador, porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada.” (Lc 1, 46-48)

María es bienaventurada por el hecho de haber sido escogida por Dios para llevar al Salvador en su seno, y por ello los católicos la hemos llamado así durante “todas las generaciones”. El respeto y veneración que le profesamos los católicos a la Santísima Virgen tiene, por lo tanto, bases bíblicas sólidas.

María no es madre de Dios, es solamente madre de Cristo. No puede ser madre de Dios porque Dios es infinito y eterno, y María no.